|
El amor ni se lucha, ni se gana. A las personas no se las conquista.
Todo eso son falsedades del ya más que decadente amor romántico, en el que para querer y ser queridos nos tendríamos que convertir poco más que en bichitos hambrientos, sin la adecuada capacidad de raciocinio que nos permite hacer cosas más grandes y duraderas (aparte de poesías).
Sin pretender hacer de mi caso una generalización (o ley), te diré que los mejores amores los he tenido con poca lucha. En una iba 'tirando miguitas', enzarzándome en un juego de flirteo y seducción donde la chica también correspondía. En otra ocasión una mujer me tiró los tejos sin que yo me hubiera percatado de que estaba pillada por mi. Se me declaró de sopetón (encima, yo estaba comprometido, con novia).
Mi última ex también se me declaró. Los procesos de enamoramiento duraron poco y fueron muy intensos. No hubo estrategias a largo plazo. No hubo entramado. No hubo plan.
El resto son luchas en vano y zonas de amigos de las que has de huir, con la certeza de ahí tienes la batalla perdida de antemano. El rollo de las conquistas a base de paciencia está muy bien para las pelis y para los manuales de seductores. Aparte, hay demasiadas personas -afines- en el mundo y vivimos muy poco. Estar meses intentando conquistar a una sola persona lo veo terriblemente absurdo.
|