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El amor no tiene edad, ni entiende de documentos de identidad, por lo que, si fluye en ambas direcciones, no hay en principio problema alguno.
Ahora bien, debéis también ser conscientes que la diferencia de edad implica también diferentes biorritmos, aficiones dispares, gustos divergentes, y todo ello, o lo asumís y lleváis bien, o con el tiempo irá deteriorando la relación.
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