Cita:
Iniciado por No Registrado
A lo largo de mi vida los hombres, no siempre pareja, me han hecho mucho daño. Actualmente los odio a todos, incluso acabo haciéndoles trastadas a mis amistades masculinas porque nunca termino de fiarme de ellos.
Una vez, por ejemplo, un amigo me mandó a hablar con una chica que le gustaba mucho y, en vez de ayudarle a conseguirla, le dije a ésta que era un tipo peligroso y conseguí que pasara de él. Él me perdonó a los meses, pero lo bloqueé con el tiempo porque le cogí asco, ya que tenía el autoestima por los suelos y estaba harta de sus historias.
A otro le robé la red social para divertirme un rato, después se la devolví arrepentida y me perdonó.
Así, en general, me encuentro bastante mal y no sé cómo evitar acabarlos hiriendo por ser hombres.
|
Hay algo que te falta por aprender, y es que cuando le haces daño a alguien no siempre le estás perjudicando. Es decir, en esta vida muchas veces se aprende más de las cosas malas que te pasan que de las cosas buenas. Yo personalmente he aprendido más de las cosas malas que me han pasado que de las cosas buenas que me han pasado. Y con el tiempo he comprendido que cuando alguien me ha hecho daño, realmente me estaba haciendo un favor porque me estaba ayudando a darme cuenta de algo. Si alguien consigue hacerte daño es porque tienes un punto débil a través del cuál te pueden atacar. Por lo tanto, la persona que te hace daño hurgando en ese punto débil te está mostrando justamente ese punto débil, para que tú te hagas consciente de él y lo mejores. Y entonces, ese punto débil deja de ser punto débil y eso te hace más fuerte. No sé si me he explicado bien.
Cuando comprendes lo que te he explicado aquí, entonces deja de tener sentido hacer daño a nadie. ¿Para qué ibas a hacer daño si quizá la persona a la que hagas daño aprenderá de la experiencia y realmente le estés haciendo un favor? Y también pierdes el miedo a que te hagan daño. Entonces, ese jueguito infantil de hacer daño deja de tener sentido.
Y ¿sabes lo más triste de todo? Que la que está sufriendo eres tú. Cada vez que le haces daño a un hombre, le estás enseñando una gran lección (
"no tengo que relacionarme con mujeres resentidas como esa"). Están aprendiendo de lo que haces. Sin embargo, la que parece que no aprendes eres tú. El odio, el rencor y el resentimiento sólo te hacen sufrir
a ti, y solo a ti. El daño que haces con tus venganzas es temporal. El daño que te estás haciendo a ti misma con el odio y el rencor hacia los hombres es continuo y sin descanso.
No te digo esto para herirte ni para atacarte, sino para que te des cuenta de lo irracional de tu comportamiento. Si apartaras el odio y el rencor que tienes hacia los hombres, entonces no sufrirías con esos sentimientos. Y no harías sufrir a los demás. Y podrías encargarte de cumplir esa tarea que tienes pendiente:
aprender a identificar a los hombres que puedan hacerte daño. Eso es lo que realmente tienes que aprender, para evitar que se vuelvan a repetir las malas experiencias que has tenido en el pasado.
Y además, ten en cuenta que cuando te vengas de "alguien", ese "alguien" puede vengarse de ti de vuelta y hacerte sufrir más. Esos chicos te perdonaron, pero hay chicos que tienen otra filosofía, ya sabes, la filosofía del "ojo por ojo, diente por diente", la misma filosofía que tienes tú. Si te encuentras con uno de esos chicos ¿qué piensas hacer? ¿Iniciar un juego de venganzas interminable? (yo me vengo de ti - tú te vengas de mi - yo me vuelvo a vengar de ti - etc...).
La única manera que tienes de salir de tu sufrimiento es librarte del odio y del rencor. Y no te creas que lo digo por los hombres a los que dañas. Te lo digo por ti, para que dejes de sufrir. Y de paso, que dejes de hacer sufrir a los demás, claro.
Un saludo.