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Usuario Experto
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Así se titula una novela del escritor británico Martin Amis. En líneas generales puedo decir que me ha gustado, aunque tal vez esperaba algo más. La novela se centra en la exterminación de los judíos llevada a cabo por los nazis en los campos de concentración, concretamente en el de Auschwitz, si bien este nombre no se menciona como tal en la novela. Hay un triple enfoque, el de un burócrata mujeriego y vividor que trabaja como técnico en el campo y que se enamora de la esposa del comandante; el de este último (el perverso Rudolph Höss en la vida real, aunque en la novela se cambia su nombre por el de Paul Doll), y el de un judío de los que colaboraban con los nazis (los llamados sonders). Los personajes están bien construidos y la novela engancha desde el principio, enfocando el tema desde una perspectiva algo distinta a la habitual, con tintes incluso satíricos, como cuando se presenta al comandante desbordado de trabajo por no saber cómo eliminar a tantas “piezas” a la vez y luego deshacerse de los restos sin que desprendan tan mal olor al ser incinerados.
Algunos personajes aparecen en la novela con su nombre real, como por ejemplo la sanguinaria Ilsa Grese, apodada “la bella bestia” o “el ángel de la muerte”, entre otros alias, que fue una guardiana de Auschwitz especialmente cruel, caracterizada por un sadismo atroz que contrastaba con un aspecto físico más bien dulce y armonioso, propio de lo que era, una adolescente de apenas 18 años; fue de hecho posteriormente la nazi más joven condenada a muerte: murió ahorcada a la temprana edad de 22 años.
Aunque a mí el personaje que más me gustó fue el del judío colaborador, Szmul, quizá una víctima mayor aún que el resto de las víctimas, por precisamente verse obligado a colaborar con sus verdugos a cambio de unas migajas y un poco tiempo más de vida.
Hay aspectos de la novela que, sin embargo, no me han gustado, como el hecho de que en los diálogos se inserte tanto texto en alemán sin traducción: el lector ya sabe que los personajes de la novela hablan en alemán, no es necesario complicarnos la lectura de ese modo. Se echa también de menos una mayor abundancia de escolios y notas aclaratorias sobre determinados aspectos, rangos militares o instituciones que el lector no tiene por qué conocer de antemano.
Pero, bueno, dejando aparte puntuales detalles de ese tipo, la novela me parece bastante recomendable. Por cierto, no sé por qué se armó tanta polémica con su publicación, hasta el punto de que hubo incluso editoriales que se negaron a hacerlo. Es obvio que aborda cuestiones muy delicadas que pueden herir susceptibilidades, como sucede con todo lo tocante a los campos de exterminio nazis, y también es cierto que, aunque ridiculizándolos, a Amis no le duelen prendas en presentar el lado humano de los verdugos, los problemas a los que se enfrentan, sus preocupaciones, sus hábitos, sus miedos, pero en ningún momento aprecié nada especialmente impropio o provocador en las páginas del libro, ni tampoco consideraciones de mal gusto, más allá del horror que de por sí envuelve al tema de que trata. Cierto que buena parte de los verdugos tratan en todo momento de normalizar la barbarie que están cometiendo, pero precisamente porque ellos no la ven como tal barbarie, para ellos han dejado de ser seres humanos y no ven en sus prisioneros sino, en efecto, “piezas” de las que hay que deshacerse. En suma, que Amis no banaliza el mal, simplemente ofrece la visión alienada de los que lo cometieron.
Me gusta el interrogante sobre el que gira el núcleo de la novela: ¿qué sucede cuando nos miramos al espejo y descubrimos quiénes somos en realidad? El campo de concentración es en ese sentido ese espejo en el que los protagonistas se miran y que les refleja su alma.
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