La virtud no es un concepto simple y monolítico, sino un tema complejo y lleno de matices. Es como si hubieras desmantelado la idea de virtud para ver qué hay dentro.
La virtud es ese estado en el que hacer lo correcto se siente natural, sin esfuerzo ni cálculo. Es cuando la bondad se vuelve un hábito, no una decisión consciente. Y, como en todo hábito, es algo que se construye, no algo que simplemente se tiene.