Quisiera compartir con todos ustedes este breve ensayo para exponer cómo un ritual tan antiguo como la prueba del pañuelo sigue marcando la vida de las mujeres gitanas hoy en día. Mi intención no es juzgar desde el exterior, sino analizar cómo las nuevas generaciones de gitanas están estudiando, trabajando y buscando su propio espacio, debatiéndose entre el respeto profundo a sus raíces familiares y el deseo de decidir sobre su propia intimidad en pleno siglo XXI.
Para entender algo del mundo gitano, debemos quitarnos de la cabeza la idea de que la virginidad es un tema religioso de "llegar pura al altar", como se veía antes en el mundo payo (no gitanos). Para ellos, la virginidad de una chica es el orgullo de toda su familia. Si la chica llega virgen al matrimonio, deja el apellido de su padre por todo lo alto delante de todo el barrio, Si no, se considera una deshonra tremenda que salpica a padres, hermanos y tíos. Es una ley sagrada que llevan grabada a fuego para mantener sus costumbres vivas y diferenciarse de los que no son gitanos.
Dicho esto, pasemos al momento cumbre de todo esto, que es la famosa prueba del pañuelo, que dentro del pueblo gitano es más conocida como el "ajuntamiento". El día de la boda, es designada por la propia comunidad gitana, la mujer que por el respeto que toda su pueblo le otorga, hará de ajuntaora. Ella será la encargada de hacer la prueba de virginidad con un pañuelo blanco doblado de una forma muy concreta, no es tan sencillo como pudiéramos pensarnos..., es un proceso que se transmite de generación en generación a través de las ya nombradas ajuntaoras
El pañuelo que se utiliza es de un tejido de seda blanca y, antes de comenzar el ritual, la ajuntaora lo prepara haciendo una doblez en forma cilíndrica, es decir, es conseguir la forma de un rulo alargado, con unas dimensiones al grosor de un dedo humano.
Con el objetivo de que se mantenga esa forma firme y no se desarme durante la prueba, la mujer se lo enrolla firmemente alrededor de sus propios dedos, ( suele ser con el dedo índice y el corazón). De esta forma se consigue que la punta del pañuelo de seda quede expuesta de una manera muy concreta para que al ser introducido, pueda recoger el flujo vaginal y presionar el himen de forma limpia y uniforme en tres pasadas distintas, logrando así que queden marcadas de forma perfecta las "tres rosas" redondas.
¿ El por qué del nombre de las tres rosas ?. Es obvio que una de las explicaciones es por la forma en el que se realiza el acto y el color que queda en el pañuelo de seda, pero por otro lado, también hay un motivo poético y que me fascina. Paso a comentarlo...: cuando la ajuntaora sale de la alcoba con el veredicto positivo, la familia empieza a cantar la Alboreá, que es el cante sagrado de sus bodas. La parte de la letra más famosa que quizá habréis escuchado es la siguiente:
"En un verde prado tendí mi pañuelo,, salieron tres rosas como tres luceros...". Esa es la forma en la que se da por finalizado el ritual y embellece ese momento; ellos nunca hablan de sangre, hablan de "rosas", como forma de simbolizar el mayor regalo de honor que la chica le hace a los suyos. Para las mujeres tradicionales no es un momento de pasar bochorno, vergüenza, sino de orgullo personal. Las madres lloran de alegría, se baila, se tiran peladillas y el novio presume de mujer.
Y ahora quisiera pasar a la evolución del pueblo gitano, desde hace ya un siglo; aquel que históricamente fue marginado y perseguido consantemente por reyes, iglesia, leyes y, más adelante, por el propio régimen nazi. ¿cómo está la cosa actualmente ?, el asunto desde mi punto de vista se está tensand...: por un lado tenemos a muchas chavalas gitanas que van al instituo, a la universidad y tienen sus propios trabajos. Ya son ellas mismas y sus familias las que no quieren que se casen a los 16 años como antes..., se esperan a los veintitantos. Al salir de su propio círculo social, juntarse con otros estractos sociales, al estudiar y ver más mundo, la mentalidad suele cambiar.
Muchas chavalitas defienden su posición al respecto desde la expresión de un "pañuelo a medias" y manifiestan con orgullo que "oye, yo quiero llegar virgen porque respeto a mi familia, paso de enseñarle el pañuelo a todo el barrio. Es decir, buscan un equilibrio entre mantener el valor de la virginidad, pero sin ese examen y exposición pública, porque lo ven desfasado y desproporcionado, al objetivo cultural que ellas siente.
Y para ir finalizando este pequeño ensayito al tema debate, por otro lado tenemos la opinión de chavalas gitanas criticando el ritual, abiertamente en RRSS, manifestando que es una forma de controlar el cuerpo de la mujer. También hablan de la tremendísiiiima presión psicológico, del miedo a fallar y del hecho médico de no todas las mujeres sangran la primera vz por pura biología.
Y el grave problema es que las que se atreven a hablar de este tema públicamente o bien planteárselo en su boda, puede que algo se juegue el tipo, porque posiblemente el rechazo y el probable aislamiento de su comunidad puede que sea brutal
Solo hay que escuchar lo que en la calle se dice..., hay madres con mucha tradición gitana que le dirá a su hija: "el pañuelo es nuestra ley y lo que nos hace ser gitanos. Yo lo hice, mis hijas lo harán y no es ningún atraso. Es el respeto que le debes a tus padres y a tu marido y punto y final." y también, te encuentras la opinión de una chavala gitana que actualmente te responderá: " amo a mi pueblo y sus costumbres (es la etnia que mayor respeto tiene a sus mayores, vecinos e hijos) pero mi dignidad está en mi cabeza, no entre mi spiernas. Y yo decidiré qué hago con mi cuerpo y no necesito demostrarle nada a un tejido de seda
Para ir terminando y ruego el máximo respeto al tema debate, la cultura gitana, sigue activa. Es mentira pensar que la tradición esté muerta porque la mayoría la sigue defendiendo a capa y espada por miedo a perder sus raíces y su estirpe. Pero, sí pienso que la realidad actual es que las mujeres gitanas ya no se callan como antes, y el tiempo dirá si la prueba del pañuelo termina siendo algo totalmente voluntario y privado, o si acabará desapareciendo por completo con las nuevas generaciones.
Sinceramente, las instituciones públicas y fundaciones gitanas, tienen un papelón encima de la mesa en este tema. El problema es que se encuentran en una encrucijada muy difícil, porque tienen que defender los derechos y libertades de las mujeres gitanas, pero sin que parezca que están atacando o insultando a toda la cultura gitana desde el exterior.
Ningún gobierno sabe más que las fundaciones gitanas, que cuentan con formadas mujeres gitanas feministas y universitarias, y son las únicas que pueden cambiar las cosas porque saben del sufrimiento y el orgullo de su propio pueblo. Y una de las vías más accesible para la consecución de los objetivos es a través de la educación desde pequeñ@s, la empleabilidad, por supuesto la mediación familiar y no va en plan de : "lo que hacéis es una salvajada", sino con respeto, explicándoles que su hija puede seguir siendo una buena gitana y respetar a su familia sin necesidad de pasar por el aro de ciertas tradiciones y empoderar a la mujer, sin destruir las raíces de una cultura.