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Usuario Experto
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El día de hoy, que me encuentro particularmente con ánimo vengativo les contaré sobre una oscura tradición que ha causado mucho daño a lo largo de la historia de mi tierra natal:
La Gjakmarrja, es una antigua tradición albanesa basada en el código consuetudinario Kanun (código de conducta), que regía la vida en las zonas montañosas del norte de Albania durante siglos. Este código, que se remonta al siglo XV, establecía la venganza de sangre como una forma de justicia para resolver los conflictos entre familias, o lo que es lo mismo, ojo por ojo, diente por diente, arrastrando a veces en ese ciclo de venganza a los hijos y a los hijos de los hijos de aquellos que iniciaban algún conflicto.
Si bien, la idea de la Gjakmarrja era precisamente evitar los asesinatos ante el temor de que la familia de una víctima tenía la libertad y casi la obligación de vengarse matando al perpetrador o a su familia, no era del todo efectiva, hay aún en estas fechas, niños que no pueden salir de sus casas ni siquiera a la escuela por temor a ser asesinados por una deuda de sangre de alguna generación atrás ya que la Gjakmarrja podía conducir a un ciclo interminable de violencia entre familias, ya que la muerte del vengador desencadenaba la venganza por parte de la familia del nuevo asesinado.
Terrible ¿no?
La Gjakmarrja mantenía a las comunidades en constante tensión y miedo, ya que las familias vivían bajo la amenaza constante de ser víctimas de la venganza, estas familias quedaban atrapadas en ciclos de Gjakmarrja se veían obligadas a aislarse de la sociedad, lo que limitaba sus oportunidades y las sumía en la pobreza.
Las familias que carecían de hombres por haber tenido solo hijas, o haber perdido al padre o encontrarse este ya anciano o enfermo, eran particularmente vulnerables a ser victimas de violencia puesto que los criminales no esperaban que una mujer llevara a cabo la Gjakmarrja ya que, al tratarse de una sociedad sumamente patriarcal, no se consideraba por lo general que ellas tuvieran ese "derecho" por así llamarle.
Así que aunque esta venganza recaía en las manos de los hombres familiares de la persona asesinada, algunas mujeres acabaron a menudo tomando el manto de la venganza cuando los hombres de su familia no existían, no podían o no querían hacerlo, vengando la muerte de un hermano, de un esposo, un padre, etc.
A lo largo del siglo XX, el gobierno albanés tomó medidas para erradicar la Gjakmarrja, incluyendo la prohibición de la venganza de sangre y la implementación de un sistema judicial moderno, la industrialización, la urbanización y la educación moderna han contribuido a la disminución de la Gjakmarrja, ya que las nuevas generaciones han adoptado valores y normas sociales diferentes.
A pesar de su declive general, la Gjakmarrja todavía se practica en algunas zonas remotas del norte de Albania, especialmente en áreas donde el Estado tiene una presencia limitada.
El rencor, la idea de la venganza, son conceptos, que a pesar de que no podría llevarnos a cometer un asesinato, están presentes en mi familia, y nos viene de herencia cultura, y de los continuos recordatorios sobre la conservación del honor, y como tratar con quien nos hace un mal, mi madre es capaz de recordar cada vez que se ha sentido ofendida por alguien, yo misma, jamás podré perdonar a quien me ha hecho daño, por más que lo intente.
Es como si estuviera impreso en nuestro ADN.
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