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Estuve mucho tiempo enamorado platónicamente de una chica. En apariencia era atractiva, dulce, coqueta, elegante, muy femenina, de maneras suaves. Era un ángel.
Incluso tenía una carrera universitaria. Yo, que soy una persona intelectual, que me gusta la superación personal, pero también atractivo, creo que vi en ella, de una forma inconsciente quizás, mi media naranja.
Ella en principio me respondía, me coqueteaba, pensaba que la tenía en el bote. Era tan dulce, tan encantadora. Todos que la conocían decían de ella que era un trozo de pan. Sin embargo se decidió por otro, alguien que incluso podríamos decir que era un malote, aunque igual ni siquiera era tan malo. En todo caso era lo más alejado a un pijo que se pudiera pensar. No pegaban.
Algo no cuadraba. Con todo, quise insistir, no me daba por vencido. Lo digo con frialdad, pero en realidad sufrí. Llegó un momento en que tuve una revelación, por alguna actitud suya: no era tan sensata, ni sabia, ni siquiera tan madura, como había pensado. Y me desilusioné. Renuncié a ella. Y no quise saber más de ella.
De ese hace ya un tiempo largo, y me he dado cuenta de que no querer verla es inútil porque siempre acabo viéndola de nuevo, tal vez una vez a la semana, tal vez sólo una vez en un mes, alguna vez consigo estar dos meses sin verla. Y cada ves que la veo el corazón me da un vuelco y me siento muy triste.
Me pregunté todas las veces por qué me he sentido así. Creo que ésta última vez lo he entendido, quizás porque uno va madurando: comprendo que no tiene todas las cualidades que me imaginé que tenía, pero cuando la veo me hace pensar de nuevo en qué consiste el amor que me hubiera gustado haber vivido. O que ella quizás no fuera la compañera de aventuras ideal, pero hubiera sido la ternura, la pasión, la piel, los besos, las caricias, perdernos en los ojos del otro...
No sé si hubiera sido posible con más insistir, supongo que no por el hombre que ha elegido, que achaco a cierta falta de madurez, o de sentido común. Pero es cierto que cada vez que la veo recuerdo qué quiero en la vida, aunque también creo que es una fantasía. Nadie es así de "perfecto", supongo. Y durante unos días siempre me siento triste y solo.
No sé si alguien ha tenido esta mala fortuna de creer haber encontrado a la mujer perfecta, más allá de las películas, y haber creído que es posible. Y que siempre tengas la sensación de que falta algo, por mucho que hagas, por mucho que busques, por mucho que te autoconvenzas de lo que es real y razonable. Y a veces también, de tanto bajar el listón, por ser realista, te pones en la posición de aceptar y tolerar personas que en realidad no valen la pena.
Sufro de la tortura de haber creído encontrar a la mujer perfecta y haber sentido el amor perfecto, y todavía no he encontrado el modo razonable y maduro de superarlo. De superarlo de verdad.
¿Alguien sabe de esto?
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