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Iniciado por Gina08
Con semejante riesgo ¿a qué creen que se deba que las autoridades correspondientes sean tan pasivas, lentas o indolentes para actuar?
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Muchas veces se escudan en la falta de protocolos claros, el temor a demandas de los padres de los agresores, o en una cultura institucional que prefiere "barrer el problema bajo la alfombra" para no dañar la reputación de la escuela.
Un ejemplo perfecto de esto es lo que ocurrió con la película mexicana "Después de Lucía del 2012", dirigida por Michel Franco.
La película retrata de forma descarnada el calvario de una adolescente víctima de un acoso sistemático, violento y digital. Lo verdaderamente perturbador no fue solo la ficción, sino la reacción de gran parte del público, que la calificó de "exagerada" o argumentó que "así no son las cosas en la realidad".
Esa reacción de rechazo es un mecanismo de defensa social. Negar la crudeza de "Después de Lucía" permite a la gente: Evadir la culpa colectiva e invisibilizar el ciberacoso. Si la película es "exagerada", entonces el problema real no es tan grave y no estamos obligados a actuar.
"Después de Lucía" fue pionera en mostrar cómo las redes sociales magnifican el daño, algo que hoy es una realidad diaria y que, como cita el informe, eleva aún más el riesgo de suicidio.
Cuando la sociedad minimiza el arte que denuncia la realidad y las escuelas se congelan por la burocracia, la carga cae injustamente sobre las familias. El caso de la niña en México, cuyas "amigas" participaban en el acoso, demuestra que el entorno de la víctima puede estar completamente podrido por la complicidad.
Ante autoridades indolentes y una sociedad que prefiere mirar a otro lado tachando la realidad de "exagerada", los padres se ven obligados a intervenir de forma contundente, poner las cartas sobre la mesa y sacar a sus hijos de entornos hostiles. No se puede pactar ni dialogar con instituciones que esperan a que ocurra una tragedia para empezar a actuar.