Ya somos seres completos desde el nacimiento. Si llega una pareja, genial! Pero no llega ni a hacernos felices, ni a completar la naranja, toronja, frutilla, ni nada; es una persona con quien podemos compartir, retroalimentarnos, etc. Pero no la mitad de nada. Al ser humano no le debería hacer falta otra persona para ser pleno.