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Antiguo 09-May-2025  
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Tuve conocimiento no hace mucho de la triste historia de Sylvia Likens, acaecida a mediados de los años sesenta en Estados Unidas. Esta tal Sylvia era una muchacha de poco más de 15 años de edad, hija de unos feriantes que, por motivos de trabajo, debían ausentarse a menudo de su domicilio. En una de estas ausencias, los padres dejaron a Sylvia y a su hermana pequeña, Jennie, al cuidado de una vecina que tenía, a su vez, siete u ocho hijos de diferentes padres. Vamos, una mujer completamente desarraigada y al parecer con serios trastornos psicológicos. Pues eso, que los padres dejaron a sus hijas a cargo de esta mujer, llamada Gertrude Baniszewski, a cambio de pagarle 20 dólares a la semana por su manutención. El caso fue que al cabo de algunas semanas, esta tal Gertrude empezó a maltratar a Sylvia, al principio de forma más o menos ligera, luego cada vez más brutalmente. Sus torturas abarcaban latigazos, golpes de todo tipo, quemaduras con cigarrillos, excoriaciones, mantenerla aislada en un sótano a oscuras…., vamos, una carnicería salvaje.

Y lo peor era que no solo participaba ella, sino que hacía participar a sus hijos y a otros niños amigos de estos, niños que iban desde los 10 años de edad hasta otros de 18 o más años. Todos ellos participaban en la tortura de la pobre Sylvia, sin que nadie dijese nada. Algunos vecinos dijeron escuchar sus gritos, pero nadie acudió a la policía ni por supuesto hizo nada por socorrer a Sylvia. Finalmente, la chica murió. La tal Gertrude trató de hacer creer a la policía que ella misma se había suicidado, pero claro, las marcas de la tortura eran tan evidentes que no la creyeron. Hubo finalmente un juicio y tanto Gertrude como algunos de sus hijos fueron condenados a largas penas de prisión. Incluso uno de los niños de 10 años fue condenado, convirtiéndose en el preso más joven de la historia carcelaria de Estados Unidos.

Hay una película que recoge esta macabra historia. Se titula “An american crime”. Yo comencé a verla, pero fui incapaz de terminarla del mal cuerpo que se me puso.

A lo que voy con todo esto es a elucubrar por qué y cómo el ser humano puede llegar a tanta maldad, por qué unos niños accedieron a cometer semejante salvajada. En el juicio les preguntaban esto precisamente, pero nadie supo responder. Todos decían “no lo sé” o simplemente alegaban que cómo así lo disponía la madre, pensaban que debían obedecer sin más.

Por cierto, esto de la “obediencia debida” me trae a la memoria otro caso que también pone los pelos de punta. Imagino que, quien más, quien menos, la mayoría de vosotros habréis oído hablar de Adolf Eichmann, un nazi sanguinario que fue considerado uno de los responsables de la llamada “solución final”, mediante la que se buscaba el modo más contundente de exterminar a la población judía.

Eichmann consiguió escapar en un primer momento de quienes reclamaban su sometimiento a la justicia, hasta que en los años 60 fue localizado por el Mossad (el servicio de inteligencia israelí), secuestrado y trasladado a Israel, donde fue juzgado y condenado a muerte, condena que se cumplió con todo su rigor.

Durante el juicio Eichmann alegó en su defensa que él sólo cumplía órdenes, nada más.

Hasta aquí todo normal, digamos que es la típica defensa que suele esgrimirse en este tipo de casos. Ahora bien, dicho juicio fue cubierto como reportera por una escritora judía muy reputada, Hannah Arendt, quien sorprendentemente manifestó que el alegato de Eichmann le parecía correcto y que él no era en definitiva un criminal asqueroso por sí mismo, sino que cualquier hombre podía en circunstancias excepcionales extraer de dentro suyo una ingente cantidad de maldad que en condiciones normales quizá nunca se manifestaran, amparándose para ello en los mandatos de una autoridad superior, en este caso Hitler y sus edecanes.

Como imaginareis, estas afirmaciones de la Arendt le valieron multitud de críticas y reproches entre la comunidad judía… Y, sin embargo, ciertos experimentos sociológicos llevados a cabo con posterioridad parecieron refrendarlas, en el sentido de demostrar que hasta los seres humanos más bondadosos son capaces de desplegar grandes dosis de maldad si se les coloca en la situación adecuada para ello.

Concretamente, uno de estos experimentos lo llevó a cabo Stanley Milgram poco después del ajusticiamiento de Eichmann y lo hizo, entre otras razones, para poder validar o derogar los comentarios de Hannah Arendt. No me voy a detener en explicar de cabo a rabo la índole de dicho experimento (quien lo desee puede mirar en internet y enterarse de todos los pormenores); sólo diré que se trataba más o menos de que había un reclutador, llamémosle “el jefe”, que se hacía pasar por un eminente científico y ofrecía dinero a otras personas para que apretasen un interruptor que provocaba descargas eléctricas a otra que estaba atada una silla cada vez que fallaba una determinada pregunta que le hacía “el jefe”. La persona atada era en realidad un gancho que sólo simulaba recibir la descarga, pero los otros no lo sabían. La mayoría de los reclutados, cuando el castigo se iba haciendo más intenso, eran reacios a seguir aplicándolo, pero entonces “el jefe” los presionaba convenciéndoles de que era necesario para el buen fin del experimento, pues éste redundaría en beneficio de la ciencia y de la humanidad en general. Parece de locos, ¿no? Pues bien, los resultados del experimento fueron demoledores: un gran porcentaje de los reclutados no dudó en seguir presionando el interruptor incluso cuando veían al “actor” retorciéndose de dolor y emitiendo lastimeros gritos.

Se han hecho otros experimentos similares, algunos de ellos llevados incluso posteriormente al cine con ligeras variaciones, como los que fueron recogidos en una película titulada precisamente “El experimento” y en otra fabulosa titulada “La ola”.

La idea final a la que quiero llegar con todo esto es que los seres humanos somos menos humanos de lo que pudiera parecer y que, bajo determinada presión y en determinadas circunstancias, somos en el fondo capaces de cualquier atrocidad. ¿Verdad que provoca inquietud?
 
Antiguo 09-May-2025  
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Pero también la historia está llena de gente que en momentos horribles que se jugaron el tipo por desconocidos

Estoy convencida de que haya más gente buena que mala.
 
Antiguo 09-May-2025  
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Conozco el caso Linkens, y ciertamente fue algo terrible, pobrecita. Se dieron un cúmulo de circunstancias para que pasara lo que pasó. Entre ellas también la despreocupación de sus padres que la dejaron en esa casa y ya no se molestaron en ir a verlas a su hermana y a ella.

Pero no creo que la maldad sea algo intrínseco que ya viene de serie cuando nacemos, más bien es una posibilidad que está ahí y bajo determinadas circunstancias se manifiesta.

Hay y ha habido bondad, altruismo, y compasión en las personas en todas las épocas. No todo es tan horrible.
 
Antiguo 10-May-2025  
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Conocía este caso,es muy jodido. Pobre niña. Por desgracia la maldad abunda más que la bondad. A algunos nos toca probar mucho de lo primero,por desgracia. Lo peor es que no siempre hay justicia en ningún sentido y el mal se alza triunfante e impune.
 
Antiguo 10-May-2025  
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No sé por qué nos vamos a casos del pasado cuando estamos viviendo a día de hoy bombardeos torturas y asesinatos de niños palestinos todos los días, perpetrados por un gobierno criminal que se jacta de ello como ni siquiera Hitler lo hizo... y apoyado por la punta de lanza del sistema capitalista llamado EEUU que también se jacta de lo económicamente beneficio.

Y casos peores que se dan en países de Africa de los que ni se habla porque la muerte de la gente de ese continente la tenemos todos asumida como "lo normal" desde niños, ante la incomodidad que supondría modificar todo nuestro sistema que beneficia a tanto rico y del que tanto pobretón cómplice depende. Eso sí, todos a fingir que nos escandalizamos cuando ocurre una mínima fracción de eso cerca de nosotros.

No es ningún secreto que apelar al egoísmo y al odio contra otras personas por beneficio propio es lo más fácil y por eso lo hacen tanto ciertas posturas políticas que no puedo mencionar poque me dirán de todo y se ofenderán alegando que "de los asesinos de niños solo se ha contado lo malo".
 
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Es cierto que las guerras constituyen en sí mismas un ejemplo paladino de lo que sería la maldad del hombre. Sin embargo, lo enmarco en un contexto distinto al que quería exponer en mi hilo. En las guerras y al socaire de determinados intereses geopolíticos (espurios muchos de ellos), los altos mandos ordenan lanzar bombas con las que a menudo masacran a poblaciones enteras, pero lo hacen de un modo más despersonalizado, a distancia, sin mirar a los ojos de sus víctimas. En cambio, en los casos que he expuesto verdugo y víctima estaban cara a cara, en total contacto, y el verdugo no sacaba ningún beneficio personal de su desempeño, más allá del deleite que le proporcionaba la tortura, que en base a dicho deleite justificaba de cualquier modo, sin ningún tipo de congoja moral que le frenase. Incluso llegaba a menudo a pensar que era bueno lo que hacía.

En el caso que mencioné primero de Sylvia Likens, por ejemplo, muchos de los niños y niñas que participaron en la tortura invitaban a sus amigos del colegio o del barrio para que fuesen allí y, a cambio de cobrarles unos centavos, les bajaban al sótano para que también ellos golpeasen, quemasen y vejasen a la pobre muchacha. ¡Y todos lo hacían! Es más, si alguno (generalmente algunas chicas) decía que aquello era una salvajada, los otros le decían que nada de eso, que simplemente Sylvia estaba expiando por sus faltas y que, por tanto, no sufría, sino que incluso estaba agradecida por el castigo para así poder purgar sus pecados. ¡Y todos creían en ello, convencidos de que en el fondo estaban haciendo algo bueno y positivo! Con lo cual las sesiones de tortura se convertían en una fiesta juvenil en la que todos (menos Sylvia, claro) lo pasaban de putísima madre. Y, ojo, no estamos hablando de chicos marginados y pertenecientes a familias desestructuradas (algunos sí lo serían, claro, pero no todos), sino a chavales normales, muchos de ellos de comportamiento modélico.

Y en el caso del experimento de Milgram, más de lo mismo, pues los verdugos en este caso estaban convencidos de que lo que hacían era en beneficio de la ciencia y, por tanto, de toda la humanidad. Así que ¿por qué no entonces disfrutar de la experiencia?

Esta clase de deleite en causar de forma gratuita el sufrimiento a otros congéneres es algo que solo se ha visto en la especie humana y también en algunos primates, pero no en el resto del reino animal. Por eso decía que parece algo intrínseco a la naturaleza humana, algo que de algún modo indetectable llevamos impreso en los genes y que sale a relucir únicamente (y afortunadamente) en determinadas circunstancias.
 
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Dejando las guerras a un lado el ser humano no es malo por naturaleza. Y cuando digo malo es que alguien sienta placer infringiendo dolor.

La gente hace barbaridades por muchas razones pero es muy raro que lo haga por deleite personal.
 
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Dejando las guerras a un lado el ser humano no es malo por naturaleza. Y cuando digo malo es que alguien sienta placer infringiendo dolor.

La gente hace barbaridades por muchas razones pero es muy raro que lo haga por deleite personal.
Pues parece ser que así es, Lady Keller, que el ser humano es la única especie que llega a infringir dolor por el mero hecho de disfrutar con ello. Dicen los científicos que también se ha detectado en algunas especies de primates, pero en ningún otro animal.
 
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Pues parece ser que así es, Lady Keller, que el ser humano es la única especie que llega a infringir dolor por el mero hecho de disfrutar con ello. Dicen los científicos que también se ha detectado en algunas especies de primates, pero en ningún otro animal.
No es verdad. Los delfines por ejemplo lo hacen.

Nosotros somos primates así que tenemos conductas muy parecidas a nuestros primos. Pero detrás de esas acciones tremendas son una necesidad de supervivencia.

Ser malo por puro placer va en contra de nuestra naturaleza porque somos animales empáticos por necesidad.
 
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¿Y nadie ha hecho un experimento en que alguien al oprimir un botón una persona finja sentir placer o al menos alivio?

Dudo mucho que alguien siquiera necesitaría órdenes para presionar el botón al ver al sujeto del experimento retorcerse de placer o notar que se siente mejor de un dolor.

 
Antiguo 10-May-2025  
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En los ejemplos que he expuesto no veo ningún instinto de supervivencia, sino que el dolor se causaba gratuitamente, ya fuera porque se creyese estar cumpliendo una orden imposible de desobedecer, ya porque se experimentara un deleite incoercible al causarlo.

Hay muchísimos otros ejemplos. Recuerdo que cuando la guerra entre Serbia y Croacia, un reportaje de televisión sacó a una familia croata que eran vecinos de otros serbios con los que se llevaban estupendamente, como hermanos, hasta el punto de ir de vacaciones juntos, convivir los hijos en la casa de una u otra familia, etcétera. Pues bien, al poco de estallar la guerra, la familia serbia masacró a gran parte de la croata, de la que solo sobrevivieron los que salieron luego en el reportaje televisivo. Pues bien, ¿cómo explicamos este cambio radical, este odio repentino hacia quienes hasta entonces eran amigos íntimos?

Yo insisto: el ser humano tiende a hacer el mal en sus semejantes. Basta para ello que se den las circunstancias propicias para que salga a relucir toda esa maldad intrínseca. Y si no sale a relucir más es precisamente por el miedo a las leyes y los castigos asociados.
 
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Dejando las guerras a un lado el ser humano no es malo por naturaleza. Y cuando digo malo es que alguien sienta placer infringiendo dolor.

La gente hace barbaridades por muchas razones pero es muy raro que lo haga por deleite personal.
No se pueden dejar a un lado.

Porque muchas de las llamadas "guerras" sabemos perfectamente que son ataques con misiles sobre población civil sin medios para defenderse, que aceptamos por miedo a que cambie un sistema económico que sabemos que es injusto, pero tememos cambiarlo y preferimos que siga siendo injusto si pensamos que pagará las consecuencias gente por debajo de nosotros.

Con esta absoluta falta de empatía generalizada e interiorizada, no debería sorprendernos nada ver a gente afligir dolor a otros por placer o por avaricia.

Me parece comparable, por mucho que me digan de todo por mencionarlo, a espectáculos consistentes en torturar y matar animales. Por algún extraño motivo queremos creer que la gente que disfruta con eso serán personas razonables empáticas y nada violentas con otras personas... y "sorpresa", no es así.

En algunos países la psicopatía es fácil de detectar desde la infancia cuando ves a un niño torturando animales por placer... pero aquí... a ver como le diferencias de alguien "normal".
 
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Lamentablemente en España si torturar y matar animales fuera una confirmación de psicopatía, tendríamos la mayor cantidad de psicópatas del mundo. Pero no es así.

¿ Mejoraría la situación si se endurecieran las penas por maltrato animal? A este paso nunca lo sabremos porque con una multa y un " no lo hagas más" se soluciona.

De todos modos ,el miedo a las leyes y los castigos asociados en delitos contra las personas tampoco disuade a quien quiere matar. Incluso en los países con pena de muerte no sirve de nada.
 
Antiguo 10-May-2025  
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No se pueden dejar a un lado.

Porque muchas de las llamadas "guerras" sabemos perfectamente que son ataques con misiles sobre población civil sin medios para defenderse, que aceptamos por miedo a que cambie un sistema económico que sabemos que es injusto, pero tememos cambiarlo y preferimos que siga siendo injusto si pensamos que pagará las consecuencias gente por debajo de nosotros.

Con esta absoluta falta de empatía generalizada e interiorizada, no debería sorprendernos nada ver a gente afligir dolor a otros por placer o por avaricia.

Me parece comparable, por mucho que me digan de todo por mencionarlo, a espectáculos consistentes en torturar y matar animales. Por algún extraño motivo queremos creer que la gente que disfruta con eso serán personas razonables empáticas y nada violentas con otras personas... y "sorpresa", no es así.

En algunos países la psicopatía es fácil de detectar desde la infancia cuando ves a un niño torturando animales por placer... pero aquí... a ver como le diferencias de alguien "normal".
Yo lo he dejado a un lado por expreso deseo de dsnteojos
 
Antiguo 11-May-2025  
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La mente humana es impredecible, hay un dicho popular que dice "¿conoces a fulanito?, ¿lo has tratado?" pues ni así se termina de conocer nadie, yo tengo la idea metida en la cabeza de que lo que quiero en lo que me quede por vivir es no hacer mal a nadie, tener mi conciencia tranquila y vivir con las mínimas preocupaciones posibles, pero ¿quién dice que no se me va a ir la olla? no me fío ni de mí mismo...
 
Antiguo 11-May-2025  
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No se conoce a la gente, pero yo cuando veo a un tío misógino que desprende odio y resentimiento hacia las mujeres en todo lo que dice y hace veo perfectamente a alguien capaz de violar y maltratar a una. Más aún si veo que se deja controlar por el alcohol u otras sustancias.

Pero claro, como se me ocurra decirlo en voz alta me dicen de todo.

Es mucho más fácil esperar a que lo haga, o a que se denuncien las veces que lo había hecho para llevarse las manos a la cabeza y decir "ay , que fuerte , no se podía saber, qué impredecible es la humanidad"

Pues no, si miramos atrás en el pasado seguro que todos hemos conocido casos así que hemos ignorado por la incomodidad de enfrentarlo.

Y como este ejemplo hay muchas pistas más.
 
Antiguo 16-Jun-2025  
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Los ejemplos que das yo no los considero ejemplos de la maldad humana. Son ejemplos del poder que tiene " el argumento autoridad y la ignorancia ".

Cuando te dicen algo y terminan justificando que lo dice alguien más listos que ellos, alguien que es superior, ya sea intelectualmente o jerárquicamente , alfinal lo que personalmente consideremos superior, la gente se lo cree ciegamente.
El seguir las ordenes de alguien aún cuando van encontrá del sentido común solo denota ignorancia, poca capacidad para pensar por si mismos y el creer que lo haces por un bien superior qué te ha dicho tu superior y por tanto no es mentira.

En el ejemplo del caso de la niña , en este caso los niños la maltrataban por qué entraba dentro de lo que ellos conocían, cuando eres pequeño aún no tienes formado los juicios de valor y los formas con lo que ves a tu alrededor. Además su figura de autoridad, la madre , decía que era por un bien superior y ellos claramente se lo creían .

Claramente las figuras de autoridad que orden estás atrocidades si suelen tener algún problema mental y se apoyan en el argumento de autoridad para que los demás le sigan .
 
Antiguo 23-Nov-2025  
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Refloto el tema para recomendar este libro. La chica de al lado, de Jack Ketchum.

Basado en la historia real de este tema, el caso Likens. Un libro muy duro, muy incomodo, porque nos enfrenta a una realidad que existió y es difícil de aceptar, tan difícil que en ocasiones hace falta cerrar el libro y desconectar.



He pedido permiso a Danteojos para reflotarlo, no me he tomado ninguna licencia.
 
Antiguo 23-Nov-2025  
She
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No creo que el ser humano sea malvado por defecto, pero creo que hay seres humanos que sí nacen con maldad.
 
Antiguo 23-Nov-2025  
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Refloto el tema para recomendar este libro. La chica de al lado, de Jack Ketchum.

Basado en la historia real de este tema, el caso Likens. Un libro muy duro, muy incomodo, porque nos enfrenta a una realidad que existió y es difícil de aceptar, tan difícil que en ocasiones hace falta cerrar el libro y desconectar.



He pedido permiso a Danteojos para reflotarlo, no me he tomado ninguna licencia.
Tomo nota del libro, Ginebra, aunque no sé si podré leerlo, porque la película, como ya dije al iniciar el hilo, se me hizo tan dura que no fui capaz de terminarla
 
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