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Sí, lo hace bastante gente. Falta de educación y no saber resolver sus propios problemas. Acaban canalizando las frustaciones con quien pueden: con quienes tienen más confianza y, por lo tanto, quienes más desplantes les consienten. Familia, amigos, jefes insultando a subordinados, y el caso extremos: maridos maltratadores o asesinos. La educación mental debería ganar importancia cuanto antes, en los colegios y en los hogares.
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