
Báilame lento, que la noche no se acaba,
mírame fuerte, que tus ojos dicen : quédate,
y que esta bachata nos rompa… o nos salve. jajaja
https://www.youtube.com/shorts/ZkCS6mCRPnY
Más allá del ritmo pegajoso, hay algo en su cadencia, en ese vaivén lento y cercano, que la convierte en uno de los bailes más sensuales que existen.
¿Qué tiene la bachata que nos hace sentir tanto con tan poco? ¿Es solo el movimiento, o también lo que se dice y lo que se calla en cada paso?
Contaré una anécdota:
Ufff… sube, sube la temperatura. La bachata no se baila, se siente. Es cuerpo a cuerpo, respiración compartida, ese roce que dice más que cualquier palabra. Tiene algo de deseo contenido y de confesión silenciosa. Cuando fluye bien, es como si el tiempo se detuviera.
Una vez, en una discoteca de Zaragoza, sonaba una bachata suave, de las de Aventura. Él me miró desde la barra, se acercó y sin hablar, me ofreció su mano. Bailamos. No sé cuántas canciones fueron, pero sí sé que cada una fue más intensa que la anterior. No hubo besos, pero no hacían falta.

Era como si cada paso fuera una provocación medida, como si el cuerpo hablara bajito para que solo el otro lo escuchara.
Al final, nos despedimos con una sonrisa. No hubo intercambio de RRSS, Wasap, ni promesas.