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Esa conexión mágica entre seres humanos, esa que rara vez se da, esa que nos convence, aunque sea momentáneamente de haber hallado lo que siempre hemos buscado, esa tan difícil de encontrar…y tan fácil de perder…
Que difícil es acoplarse a otro ser humano, sentir que es el complemento de tu vida, naturalmente, fluidamente, sin presiones y sin necesidad de forzar
nada, que difícil es lograrlo y que difícil, mucho más complejo aún, sostenerlo.
Que bien se siente cuando se encuentra la pieza que encaja en tu rompecabezas, que feliz se vuelve la vida, y que triste cuando comienzas a replantearte si verdaderamente es la pieza adecuada.
La soledad siempre es una opción, es la solución trivial a la ecuación, la solución cuando todas las variables se igualan a cero, pero no es la solución que queremos, no es la que deseamos, no es la que nos llena, al contrario, nos deja un vacío grandísimo, que tiende a ampliarse con cada intento fallido, con cada fracaso.
¿Es tu culpa? ¿No eres lo suficientemente bueno? ¿Nadie nació para ti? ¿No naciste para nadie? Son preguntas que quedan en el ambiente sin resolver, que nos llenan de incertidumbre, de desconfianza en el mundo, y lo peor, en nosotros mismos.
Sin embargo, mientras estemos vivos, mientras el corazón sienta la necesidad de tener esa pieza que le falta, mientras el alma sienta el vacío que deja la soledad, mientras seamos seres humanos imperfectos e incompletos, seguiremos intentándolo, aunque con cada intento, se nos desgaste la piel, se nos hiera el corazón y se nos lastime el alma.
ESTO FUE ALGO QUE ESCRIBÍ HOY, PORQUE HOY DESPUÉS DE MUCHOS INTENTOS, SIENTO QUE ME PASO LA VIDA EN PRUEBA ENSAYO-ERROR, POR QUÉ ES TAN DIFICIL HALLAR EL AMOR? EL AMOR LLEGA? O SE BUSCA? CÓMO HACER QUE DURE?
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