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Usuario Experto
 
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Demasiada es la gente que viene por aquí o allá a pedir consejo a la hora de atraer a esa personita “especial”. Ni que decir tiene que sobre el arte de la seducción ya se han escrito no pocos tratados para convertirnos en esa criatura irresistible y misteriosa en la que nos queremos convertir para “triunfar”. Y no vamos a negar que nunca falta el típico “consejo” de la indiferencia. Hay que hacerse el duro, el interesante, el misterioso… en definitiva, convertirnos en algo que no somos ni seremos jamás. Pues quien lo lleva de serie, no tiene necesidad de convertirse en nada. Y lamentablemente quien los pone en práctica no deja de ser un mero producto prefabricado, sin sustancia, un sucedáneo barato de algo que no es en realidad, por malo que sea.

Y entonces yo me pregunto… ¿esto funciona de verdad? Pues depende de con quien.

Personalmente pienso que quien tiene necesidad de recurrir a este tipo de maquinaciones, ideando cada día una estrategia, ridicula y a la vez cruel, basada en el desconcierto del otro para mantenerlo enganchado, poca gracia natural posee para atraer y conservar a su lado a esa persona que le gusta. Diríase que, en lugar de poder ganar con mérito propio a una persona a la cual enriquecer o enriquecerse con ella, han ganado una gasita estéril con la que taponar las sangrantes heridas de su maltrecha autoestima. Pero a ell@s con eso les basta, y lo consiguen precisamente porque hay tantas personas faltas de afecto en este mundo… pero, ¿Qué hay del apósito? Pues depende. Hay quien se sigue arrastrando porque el valor que tiene de si mismo depende constantemente de la aprobación de los demás, de quienes hoy dicen amarte con locura para al rato despegarte de su lado con un buen latigazo de indiferencia. Cada muestra de afecto es recibida como un premio, como un estímulo, y, si me apuráis, hasta como una limosnilla… nos sentimos contentos porque él o ella nos valora, cuando ese valor que nos dan deberíamos merecerlo por que sí, porque con nuestra forma de ser, nuestros actos nos lo hemos ganado a pulso, no cuando ellos nos lo quieran dar o demostrar bailando al son de sus caprichos.

Pero, cuando se trata de una persona con un mínimo de dignidad, lo único que se consigue es apartarla de nuestro lado. Hay personas que prefieren una descarga eléctrica de millones voltios una vez al año, antes que una putadilla de bajo voltaje cada poco… no te has recuperado de la primera cuando ya te están aplicando la siguiente… y asi constantemente. Así que, no os confundáis, maestros de la seducción. Que no cuela, ni siempre funciona.

A muchos les parece manido y rancio aquello de “se tu mismo”, pero es la única garantía de que alguien que está a tu lado lo está porque se ha enamorado de lo que realmente eres, no de lo que pareces. Y si alguien no te quiere así, mandarlo a que le unten crema no es nada difícil tampoco… Aunque también hay que ser muy gilipollas para enamorarse o sentirse atraído por una persona que te desprecia cuando le sale de los huevos, o de la figa… según el caso, pero ya digo, que hay gente para todo.

Tarde o temprano sale el verdadero yo. Pero en estos casos cuando la “victima” del engaño se da cuenta, está tan confundida y trastornada por el juego al que se ha estado sometiendo que ya no sabe ni quien es ella misma ni porque cojones os ha estado aguantando durante tanto tiempo… presumiblemente preferirá lo malo conocido que lo bueno por conocer… entonces sólo habréis logrado el favor de esa persona de forma totalmente artificial, lo sabéis y eso, sin duda alguna, aumentará vuestra frustración.

Me parece sumamente triste confundir la lealtad o el amor que una persona te profesa sinceramente, con un desesperado, falto de afecto, de vida triste, gris y vacía. Hay que aparentar que no necesitamos nada de eso porque estamos llenos de todo, que no le necesitamos, que no nos morimos por él o ella, le tratamos como a un perrillo faldero…pero en el fondo de su corazón saben que no es cierto. Que gente más triste… si realmente tuvieran el valor de demostrar lo que sienten, los muy idiotas estarían pegados al otro como un sello las 24 horas del día. No se yo quien muestra más desesperación, más vacío, ni mas soledad… si el que nada teme al mostrarse tal como es a pecho descubierto, y sin importarle las consecuencias o lo que piensen de él, o quien usa estas ridículas y sucias estratagemas para poder conquistar a otro, aparentar, y “hacerse el interesante”.


No se a vosotros, pero a mi me parece patético.
 
 


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