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Como gran apasionado de la mitología helénica que soy, siempre he disfrutado de esas historias legendarias de amor que nos han transmitido sus textos. Así que me he propuesto reproducir en este subforo algunas de tales historias, las que más me han conmovido personalmente.
Comienzo a la sazón con la historia de Píramo y Tisbe, una de mis favoritas. Espero que os guste.
Píramo y Tisbe eran dos jóvenes babilónicos que vivían en casas contiguas y que se amaban profundamente el uno al otro, a pesar de la prohibición de sus padres, que se oponían con rotundidad a dicho amor.
Al principio únicamente se comunicaban a través de signos y miradas, pero con el tiempo descubrieron una grieta en el muro que separaba sus respectivas casa. Esta grieta era lo suficientemente ancha para poder verse y hablarse a través de ella, de modo que gracias a las palabras su amor y deseo mutuo se hizo cada vez más intenso e incoercible.
Llegó así el día en que decidieron fugarse juntos para poder desplegar plenamente y dar rienda suelta a ese amor que sentían el uno hacía el otro.
La noche de su fuga quedaron en encontrarse junto a una fuente cercana que ambos conocían.
Tisbe fue la primera en llegar a la fuente, donde se dispuso a aguardar la llegada de su amado. Sin embargo, en ese momento apareció una leona con las fauces ensangrentadas, ya que había estado de cacería. Asustada, Tisbe corrió a refugiarse dentro de una cueva que había allí cerca. Sin embargo, durante su carrera se le cayó el velo que llevaba, y la leona comenzó a jugar con él, manchándolo así de sangre.
Cuando Píramo llegó a la fuente y vio que no estaba Tisbe, se puso a buscarla, y lo que encontró fue precisamente su velo ensangrentado y a la leona merodeando por los alrededores. Dedujo entonces que la leona había despedazado y devorado a Tisbe. Desolado y lleno de dolor, Píramo extrajo el puñal que llevaba consigo y se lo clavó en el vientre, muriendo desangrado al pie de una morera. Su sangre tiñó de púrpura los frutos de esta.
Luego de un tiempo, Tisbe salió de su escondite y se dirigió de nuevo a la fuente para reunirse allí con Píramo. Sin embargo, lo que descubrió fue a este muerto y exangüe junto a la morera. Entonces ella le sacó el puñal del vientre y se lo clavó a sí misma en el pecho, suicidándose de este modo. Su sangre tiñó también de púrpura los frutos de la morera, siendo así que desde entonces fueron ya rojos, pues hasta ese momento habían sido blancos.
Los dioses se apiadaron de esta historia e hicieron que los familiares de Píramo y Tisbe los incinerasen juntos y que sus cenizas reposasen dentro de la misma urna.
Una historia conmovedora, ¿verdad? Seguro que os recordó a otra que ya habíais leído. Pues sí, el gran Shakespeare se inspiró en esta leyenda para escribir su famosísimo “Romeo y Julieta”.
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