
Para mí el amor de verdad tiene algo casi sagrado, que te
atraviesa el pecho y te cambia para siempre, aunque duela y se acabe.
Un funeral de corazones
no es solo enterrar lo que perdiste, es
reconocer que ese amor fue real y que dejó huella. Y duele, claro que duele, pero
aceptarlo es también una forma de
honrarlo, aunque te rompa por dentro.
Y sí, creo que del dolor se aprende. Que
aunque te destroce, te hace más fuerte, te enseña quién eres y qué quieres de verdad. No es fácil ni rápido,
pero es el camino.
Y vosotros? .¿Cómo habéis vivido esos funerales?. ¿Qué os ha dejado el dolor que creíais que no podríais soportar?