En la historia de nunca acabar en que se están convirtiendo los acontecimientos con mi ex, ha vuelto a ocurrir otro que creo puede ser en el que definitivamente mi orgullo y mi dignidad hayan tocado fondo.
Todo surgió desde algo completamente insignificante. Cruzarnos por un pasillo en el trabajo y yo, en lugar de ni mirarla, como había hecho durante los últimos meses, pues la saludé. Simplemente eso, un saludo, nada más.
A raíz de ahí, ella comenzó a enviarme SMS (ya que por whatsapp y redes sociales la tengo bloqueada), del estilo "me alegro mucho de que me hayas hablado", "llevabas razón, mi relación con el otro fue un fracaso, no llegamos a nada" "quiero que estés bien" "me duele mucho tu indiferencia", entre otros, a los cuales no contesté.
Pues bien, yo por una parte no quería hacerme ilusiones, pero por otra, esos SMS parecían, cada vez más, una señal de arrepentimiento, y quizás el nacimiento de una nueva oportunidad.
Pero posiblemente, eso era solamente lo que yo quería ver. Anoche, ya no pude resistir más ante sus SMS, y la admití de nuevo en el whatsapp, y tuvimos una conversación. Muy cordial, con muy buenas palabras, sin reproches, pero también sin rastro del arrepentimiento que en sus mensajes anteriores parecía más que evidente. Quedamos en volver a hablar, se despidió con un "hasta mañana

", pero de momento no ha vuelto a buscarme ni a escribirme.
Siento que, sin haber mostrado debilidad, solo con el simple hecho de hablar con ella, he caído en una trampa, y lo que es peor, hoy siento como si lo poco que había podido avanzar en estos 3 meses, se hubiera ido al traste en apenas un par de horas de conversación.