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Ejemplo 1:
Oficinista pública o secretaria, de voz agresiva. Cuando le vas a ver, necesitas algo que maneja ella y que es bien fácil de estropear. Estás a su merced. No te conviene contrariarla.
Siempre pide que le hables más fuerte o te equivocas, aunque no te equivoques y te interrumpe chirriando con un "queeeeee" a lo Pavarotti. Luego lanza comentarios entre murmullos hacia un costado, como si le hablara a alguien. Los comentarios son acerca de ti.
Tiene marcadas las arrugas de enojo tan profundamente, que cuando sonríe, le tienen que poner puntos de sutura.
Ejemplo 2:
Deportista, lanzadora de bala olímpica o levantadora de pesas.
Ejemplo 3:
No pestañea, te queda mirando y le tirita la pera, habla con un tono que te da discomfort y es la mandamás en la institución a la que perteneces.
Tiene bigote.
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