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Si se me permite la reflexión, creo que solemos vivir ensimismados en nosotros mismos. Creo que para muchos el lema de su vida es "yo soy así" y siempre he oído mucho eso de "si él es feliz así...", como si la paz o la felicidad consistiera simplemente en hacer lo que nos sale de dentro o "oir nuestra voz interior".
Está bien oir la voz interior, y conocernos. Y está bien no dejarnos llevar como veletas por nuestro entorno, o por el qué dirán. Pero creo vivir la vida dentro de nuestro caparazón nos limita la visión del mundo y los demás, y nos lleva a creernos nuestras propias mentiras, a hacer que nuestros "ideales", que quizás aprendimos de un par de lecturas o de los que nos enseñaron de niños, son válidas sólo por ser nuestras.
Cuando en algún momento de la vida tenemos objetivos que cumplir todo esto cambia. Cuando tenemos un objetivo que cumplir nuestra visión de las cosas puede cambiar, puede obligarnos a ver las cosas de otra manera, porque lo importante no es nuestra visión personal, sino alcanzar la meta. Así, un mal estudiante dirá que él estudia así y tal cantidad de horas, y si no aprueba es que eso no es para él. Un buen estudiante, sin embargo hace todo lo posible por aprobar, estudiando lo que haga falta, buscando formas más eficientes de hacerlo, e insistiendo una y otra vez. Hay que hacer lo correcto, no que funciona, no cualquier cosa. Y en el camino habrá aprendido mucho sobre sí mismo y sobre cómo son las cosas. El mal estudiante será la misma persona.
Esas personas para las que la vida es un trabajo que han aprendido a hacer y que su objetivo es hacer lo que les dicen, pueden permitirse el lujo de teorizar sobre cualquier cosa y no preocuparse de si tiene razón o no. En realidad no le importa el mundo. El empresario, sin embargo, el que tiene que encontrar la manera de que la empresa salga adelante, si es buen empresario, tendrá que entender a sus clientes, a sus empleados, cómo debe funcionar una empresa correctamente, cómo está funcionando el mundo a su alrededor y cómo cambia, e incluso estar al tanto de la política. No le queda otro remedio que saber cómo son en realidad las cosas porque de eso depende que la empresa no se hunda, o crezca, y para él no hay guión ni cabe el autoengaño.
Para las personas que les gusta huir de grandes responsabilidades, o que preferirían siempre vivir a su aire, a veces los retos les salen al paso: alguien a quién amaban en secreto que cuando das el paso resulta que esa persona no te corresponde, y tal vez no es como esperabas, o que ese novia o novio tan dulce no es tal en el matrimonio, o tienes un hijo, y ya se sabe que los hijos no vienen con manual de instrucciones, y cuando son adolescentes pueden ser una pesadilla.
Pero claro, siempre es posible no dar el paso hacia la persona amada, siempre es posible no casarse para no estropear la relación, siempre es posible no tener hijos y tener gatitos, siempre es posible no cambiar de trabajo asqueroso. Pero cada huida de esas es una oportunidad para el autoengaño.
No se debería tratar de apuntarnos a un "equipo": "soy de izquierdas", "soy de derechas", "soy motero", "soy hippie", "soy heavy", "soy tradicionalista". Debería ser buscar dónde está la verdad y eso se encuentra mejor enfrentándonos con el mundo real y sus problemas.
Tratar de cumplir esos retos no sólo nos enseñan sobre nosotros mismos, y sobre la vida y el mundo. También nos enseñan sobre los demás, porque tendremos que tratar con ellos: nuestra pareja, nuestros hijos, los clientes o aquellos por quienes queremos hacer algo o junto con quienes queremos hacer algo.
Creo que si damos pasos hacia adelante, si nos atrevemos a asumir responsabilidades, si nos comprometemos a cumplir objetivos, resolver problemas, hacer algo por el mundo, eso nos hace mejores personas, ver las cosas de forma más clara y a entender a los demás.
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