Quiero compartirles que me siento muy contenta

porque mi novio me ha compartido su decisión de dejar el cigarro. Yo había tratado de ser tolerante, pues aunque soy antitabaco y me preocupaban los efectos que pudiera tener en su salud y solía decírselo, sólo podía respetar su elección. Confieso que a veces sí me molestaba muchísimo el olor impregnado en su ropa o sus dedos, pero bueno, eso era el menor de los males.
Me dice que no quiere hacerlo más, sabe que será difícil, pues fuma desde los 15 años, osea que lleva fumando más de lo que yo llevo de vida, pero confío en que podrá hacerlo.

¿Alguien ha superado esto con la pura voluntad? ¿O han requerido tratamiento con algún medicamento o similar?
De antemano gracias por sus respuestas