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Empezamos a salir a finales de junio de 2011. Ella es muy guapa, simpática, generosa... pero, como nadie es perfecto, también tiene momentos en los que aflora un carácter caprichoso y autoritario.
No me importaba. Soy un tipo que se adapta a casi todo.
Estuvimos saliendo 3 meses. Nos divertíamos, lo pasábamos bien y creo que estábamos a gusto el uno con el otro.
A principios de octubre, ella se tuvo que ir de la ciudad a hacer unas gestiones. Nos comunicábamos por sms. Reconozco que, a medida que avanza una relación, tengo tendencia a encariñarme y me convierto en un "pesado" algo pegajoso.
En un sms, me dijo que yo era demasiado "sentimental" para ella. Por miedo a perderla, a partir de ese momento cambié redicalmente el tono de mis mensajes, haciéndolos más "secos", mucho más formales.
Pero, poco a poco, los mensajes se fueron espaciando cada vez más. Tardaba horas en contestar o, sencillamente, no los contestaba. La verdad es que yo le enviaba un mensaje, un simple "¿Qué tal? ¿cómo te ha ido el día?" y no enviaba otro hasta que ella no me respondía.
Llegó un momento en que pasaban días sin comunicarnos. Yo no quería agobiarla y sufría lo indecible junto al móvil, esperando que sonara.
Hace 3 semanas me enteré por una amiga suya de que había vuelto a la ciudad. La llamé. Me pidió perdón por no habérmelo dicho, pero que necesitaba estar sola unos días para "pensar".
La dejé tranquila hasta que ya no pude más y volví a llamarla para quedar y vernos. Quedamos en un bar que hay cerca de su casa. Le dije que la quería, que estaba dispuesto a darlo todo por ella, que quería continuar como antes de que se fuera.
En realidad no me hizo ni caso. Incluso creo que hizo esfuerzos para no reírse. Debía de parecerle patético. Yo, a mí mismo, me parecía patético. Mierda. Pero desembuché todo lo que tenía dentro.
Me dijo que no me preocupara, que me llamaría.
Desde entonces la he visto, en el mismo bar, un par de veces más. No he sido pesado. He sido serio y educado. Frío, para mi gusto.
Pero, por dentro, estaba lleno de dolor.
Hace una semana exacta que aplico el contacto cero. Por supuesto, ni siquiera he aparacido por el bar que ella frecuenta.
Estoy sufriendo y, mientras tanto, espero que ocurra algo.
Una cosa sí que tengo clara: no volveré a humillarme. Si quiere, será ella la uqe rompa el silencio. Lo tiene muy fácil.
¿Alguna opinión sobre este extraño caso de comportamiento?
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