El 'problemilla' de la Ciencia es que cuando no hay algo comprobado, se formulan teorías y se invita a demostrar las cosas por determinado camino. Como aún hay muchas cosas sin demostrar, sigue habiendo preguntas, y cada vez más preguntas.
El libre albedrío está directamente relacionado con la mecánica cuántica. El comportamiento cuántico de electrones y otras partículas subatómicas ya está comprobado que es totalmente aleatorio (de hecho, existen generadores aleatorios cuánticos de ámbito académico y comercial, ejemplo:
https://www.icfo.eu/es/noticias/2187/generadores-de-numeros-aleatorios-cuanticos-super-rapidos-permiten-una-/ ) donde se rompe toda ligadura con lo determinista, donde un sistema (o un cuerpo, un organismo) depende exclusivamente de sus condiciones iniciales y de su entorno para evolucionar, y por tanto está sujeto a un comportamiento en cierto modo 'predecible', aún siendo caótico e imposible de predecir a medio-largo plazo (por ejemplo, en dinámica atmosférica).
Una teoría de la neurociencia es el entrelazamiento cuántico, que hipotéticamente se produciría en nuestra corteza cerebral y que, por tanto, dentro de la limitación de nuestros cuerpos, nuestro entorno y nuestras 'condiciones iniciales' (genética, infancia, etc.), nos induciría esa chispa de libre albedrío.
Tal entrelazamiento a nivel neuronal sigue siendo una teoría, quizá sobreexplotada por corrientes espiritualistas que dan a entender que existe una 'conciencia más allá del cuerpo' (o una supervivencia tras la muerte), tanto en personas como en animales y plantas. Me parece factible que exista algún fenómeno cuántico a nivel microscópico, que evitaría que estemos completamente a merced del destino. Ya quien quiera creer en fenómenos de conciencia (sin cuerpo) y alma, es libre de hacerlo. Hay quienes intentan verificarlo pero es un tema controvertido. El comportamiento cuántico, aparte de ser indeterminado, no está sujeto al principio de causalidad. Escapa de toda lógica.