Siempre he pensado que una cosa es ser inteligente y otra listo o astuto.
Hay mucha gente que sin destacar precisamente por su inteligencia, han triunfado en muchos aspectos de la vida por su astucia para ver negocio donde otros no lo ven y aprovechar oportunidades sin tener un cociente de 145.
Considero que la picardia de algunos a veces es más valiosa que la inteligencia.
Por otro lado, también opino que ser inteligente no está reñido con ser un estúpido arrogante o mala persona.
Albert Einstein, con un cociente de 160, fue agresivo, déspota e infiel con todas sus mujeres.
Incluso llego a escribir esto:
“uno teme en todas partes la competencia de los cerebritos judíos expulsados de Alemania; estamos incluso más agobiados por nuestras fortalezas que por nuestras debilidades”
Frase que deja en evidencia los comportamientos agresivos del genio.