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No hay que olvidar tampoco la influencia biológica en todo lo que hacemos. Cuando las cosas van bien, nuestro cuerpo genera unas sustancias que nos hacen sentir mejor físicamente y, por tanto, mental y emocionalmente.
El amor es un buen ejemplo de esto. Los procesos bioquímicos que desencadena son innumerables. Y cuando lo pierdes, pues te sientes mal, porque esas sustancias dejan de generarse, y tu cuerpo nota su falta. Lo mismo, a grandes rasgos, que una adicción.
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