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Tengo 24 años, soy un chico homosexual y no sé cómo salir de la situación que estoy atravesando.
En primer lugar, cabe destacar que hasta ahora mi vida se ha enmarcado en la necesidad de llevar mi vida romántica y sexual en clandestinidad, ya que convivo con mi familia, la cual es medianamente homófoba, por lo que nunca he podido recibir apoyo y orientación sobre cómo gestionar mis sentimientos y emociones en el amor, lo cual ha contribuido a cometer muchos errores por mi inexperiencia.
Desde siempre he sido bastante tímido y no me gusta demasiado a hacer planes sociales en grupo, y durante la adolescencia y mi etapa universitaria nunca he exteriorizado mi orientación ni tampoco he conocido apenas chicos con los que pudiera tener algo, además del hecho de ser poco agraciado físicamente.
Mi vida sexual comenzó a los 19 años, momento en el que me introduje de lleno en el mundo homosexual a través de aplicaciones de ligues, dándome cuenta de que iba a ser muy difícil conocer chicos homosexuales en la rutina diaria si no fuera por dichas aplicaciones, y mucho más como para congeniar y que surgiera algo serio. En estas aplicaciones lo único que he encontrado es sexo, pero no me ha importado, porque a partir de esa edad empecé a desarrollar unas ansias frenéticas por tener relaciones sexuales, por gustar, por experimentar con cualquier desconocido sin pensar más allá de aliviar mis instintos sexuales, que no podía contener con nada. Todo esto, como ya he comentado, en clandestinidad, ya que hasta hace poco mis padres han sido muy controladores conmigo, pero no dudo de que haya sido por mi propio bien.
A los 20 he experimentado mi primer y gran amor, que todavía considero como el amor de mi vida. Fue una relación a distancia que surgió durante la pandemia y en la cual he cometido muchos errores al tratarse de mi primera vez en una relación de pareja. Sin entrar en detalles, todo terminó tras 1 año y 3 meses por la enorme distancia, por el hecho de ser inviable conocernos en persona por nuestra edad y situación económica, y por haber haber sido una relación tóxica y abusiva. Pero cuando estuvimos bien, he llegado a idealizar muchísimo esa relación porque era perfecta, nos lo pasábamos 24/7 enganchados el uno al otro a través de las redes sociales, lo hacíamos todo juntos y nos compenetrábamos muchísimo mejor que cualquier pareja presencial. Era mi relación soñada porque era tal y como quería, idílica, hasta antes de empezar a truncarse.
Lo más difícil de esa etapa fue tratar de gestionar una relación a distancia, por lo que he vivido mi vida romántica y sexual de forma separada. Con mi pareja virtual no podía tener relaciones satisfactorias, y de mis encuentros sexuales en las aplicaciones de ligues nunca he podido sacar una relación romántica o amistosa más allá de la finalidad carnal.
Tras finalizar mi relación, retomé más activamente los encuentros sexuales, llegando a conocer en una de estas aplicaciones a un chico de 18 años (yo tenía 22) que parecía perfecto, ya que decía querer encontrar a alguien para tener una relación de pareja sana. Estaba trabajando y preparándose para independizarse de su familia. Era justamente lo opuesto a mí y mi vida, y eso me gustaba mucho en él. Él hizo mucha insistencia en mí para tener algo serio, pero yo no estaba convencido porque había cosas en él que no me gustaban. Era muy fogoso, como yo, pero no me atraía físicamente al 100%; por otra parte, decía estar totalmente fuera del ámbito homosexual y de las aplicaciones de ligues, pero cada día tenía a un chico nuevo en sus redes, y precisamente era gente que yo conocía, de esas aplicaciones de encuentros sexuales; y, por último, yo todavía tenía idealizado a mi ex y no había superado la ruptura y el contacto 0 (todo ello por parte de él), y sentía que cada vez estaba más cerrado en banda al amor y rechazaba cualquier idea de volver a enamorarme. Me había vuelto muy frío románticamente después de la experiencia con mi ex, pero quise darle una oportunidad a este chico, a pesar de que yo quería enamorarme de alguien como mi ex y tener una relación calcada a la que tuve, cosa que con el nuevo chico no tenía nada que ver.
La cosa duró poco y no terminó bien. Le fui infiel, porque no podía contener mi líbido, y él no me atraía lo suficiente. Tengo constancia de que él también tuvo sus aventuras durante la relación, pero no le puedo culpar de nada porque era joven, necesitaba experimentar y yo había hecho cosas peores en mi vida. Ahí me di cuenta de que quizás yo era el problema, de que me había enganchado a la adrenalina del sexo casual, y que en realidad me aburría la idea de tener sexo más de una vez con la misma persona, por lo que se acentuó la idea de cerrarme aún más en banda al amor.
Después de pasar por diversas situaciones de riesgo con desconocidos, llegué a tal punto de comenzar a sentir asco por lo que estaba haciendo y por no encontrar nunca alivio a la líbido tan alta que tenía. Poco a poco, empecé a sentir menos deseos de tener esos encuentros, llegando al punto de cesar con todo lo que estaba haciendo a los 23 años.
Actualmente estoy opositando, sin haber encontrado trabajo de lo que estudié en la universidad, por lo que estoy en situación de depender económicamente de mis padres durante muchos años en adelante, con la consiguiente situación de seguir con mi vida homosexual en clandestinidad. Y aunque en los últimos meses he estado entrenando para mejorar mi físico, he entrado en el bucle de tratar de "estar bueno" con el único fin de tener mayor éxito a nivel sexual, y se me hace muy difícil tratar de contener mi líbido, nuevamente.
¿Qué me recomiendan hacer? Gracias de antemano.
PD: Sé que es un tema con muchas vueltas y entresijos, pero traté de resumir lo mejor posible mi vida, en la cual siento que estoy desperdiciando mis mejores años y no sé cómo salir del bucle, de logar tener una vida afectiva y sexual sana.
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