|
Hola, qué tal. Es la primera vez que llego a este foro así que disculpen si hablo de un tema ya trillado, pero... necesito hablar. Necesito descargar toda la historia que tengo en la cabeza y, de paso, esperar algún consejo.
Hace un año y medio, más o menos, apareció una chica nueva en mi grupo de amigos. Casi todos la conocían menos yo, primero porque estuve 4 años viviendo en otra ciudad y segundo porque ella acababa de salir de una relación de 7 años. La cuestión es que rápidamente se hizo una más del grupo, empezamos a conocernos y nos hicimos amigos. Ella es una chica muy maja, siempre alegre y muy guapa, lo que hace que tenga 1000 moscones saliendo por cada parte buscando su atención. Ella, por su parte, dice que está muy bien soltera, está a lo suyo y asegura ser muy, muy tímida. Yo, como haría cualquier amigo, la apoyaba en todo y le daba consejo ahí donde pudiera.
Vale, ahora el tema. No sé cuándo se inició todo, pero empezó un juego de miradas entre ambos. Al principio me miraba y, cuando la cazaba, se giraba. Incluso hubo un par de indirectas suyas, bastante directas, que me dejaron un tanto pillado. Yo empecé a seguir su juego de las miradas y, a lo tonto, empecé a interesarme de verdad en ella. La tontería con las miraditas siguió su tiempo y yo decidí abandonarlo un poco. Mitad porque no sabía en aquel momento mis verdaderas intenciones con ella, mitad porque ya tenía suficientes problemas en la cabeza como para meter a una chica en mitad de ellos.
Pasaron unos meses tranquilos hasta que todo volvió a empezar pero con un par de detalles más que lo intensificaron todo. Hablo de pillarla una vez poniendo cara de palo mientras hablaba con otra amiga o quedarnos un par de veces mirándonos fijamente a los ojos. Esto último bastante incómodo porque estás hablando con un amigo y ves detrás a esta chica clavándote los ojos. Cansado ya de todo esto y porque ya no podía esconder más que me estaba gustando de verdad, decidí mover ficha. Se lo dije directo y claro. Le dije que me gustaba, que no podía esconderlo más y sea cual sea su decisión, se aceptará porque necesitaba decírselo. En ningún momento hice mención a todo lo que había pasado y ella, no solo me rechaza, sino que se hace la sorprendida. Esto me lo tome a risa (no en su cara, por supuesto) porque me parecía absurda esa reacción. Yo seré muy iluso y bastante capullo... pero no soy ciego.
La cosa quedó así. Vale, me rechazas pero somos amigos (y yo, mientras, iré esperando otra oportunidad). El asunto es que, después de esto, todo siguió igual. Mirada por aquí (menos mal que me rechazas), mirada por allá (menos mal que te pilla por sorpresa), pero con una cierta tensión en el ambiente. Incomodidad en algunos momentos, alguna bordería o, directamente, pasar de mi por completo y solo dirigiéndome la palabra cuando no tiene escapatoria. Pero claro, seguimos siendo amigos.
A mi esto me está torturando. No esperaba esta tensión. No sé si volver a hablar con ella o dejarlo un tiempo largo hasta que las aguas se calmen. Lejos de relajar mi cabeza, ahora está peor. Incluso empiezo a imaginarme cosas extrañas y a tener la sensación de que está detrás de otro amigo en común. No quiero destrozar toda una amistad por un simple "juego" y tampoco quiero machacarme la cabeza, pero no sé qué hacer. Intento hablar con ella otra vez? Me aparto de ella? Qué les pasa a las mujeres en la cabeza?
Bueno, disculpen si cometí algún error. Yo solo quería hablar un poco y me ha venido bien el desahogo. Gracias por la paciencia xD
|