|
Guest
|
Hola buenas gente del foro. Me presento soy una chica española, 34 años, soltera y vivo sola. Ahora trabajo desde casa creando páginas web aunque estoy abierta a otros trabajos para sacarme un sobresueldo.
No hace ni un año que estoy soltera pero empiezo a preocuparme por lo que voy viendo en mi errática búsqueda de alguien con quien compartir mi vida. Mi última relación seria no llegó al año y acabó de forma abrupta, me dejó de la noche a la mañana por teléfono y no volví a verle. Tras el mazazo inicial en el que decidí salir, divertirme, viajar e independizarme (di un cambio radical a mi vida, pues vivía con mi padre) vamos creo que es todo lo que suelen recomendar en éstos casos. A la par que iba haciendo cambios en mi vida y trabajando duro para ello, conocí a un chico con el que creí estar comenzando algo bonito... una amistad que no tardó en convertirse en algo más... pero ese "algo más" no terminaba de verbalizarse y yo pensando que para qué, que ya somos mayorcitos, para qué etiquetarnos si yo estaba gusto con él, quedábamos, paseábamos, hablábamos a diario durante horas y nos veíamos con mucha asiduidad.
Pero cual es mi sorpresa cuando al mes le digo que me siento muy a gusto con él y que si siente lo mismo, me dice que si, entonces decido preguntarle cómo me ve, no sé, qué es lo que tenemos... y me suelta que UNA AMISTAD!
Evidentemente... amistad con derecho a "roce" pues había sexo... imaginad cómo me sentí. Le dije que no me gustaban sus palabras para nada, que me sentía engañada... entonces dijo que lo sentía pero que no había superado una historia con su ex...
El caso es que fui tonta porque aún sabiendo eso, por nuestra gran química y complicidad decidí seguir ahí... él me dejaba bien abierta una puerta... siempre diciendo "en un futuro..." y seguía comportándose igual conmigo, igual de cariñoso, de cercano... así que hice una pequeña jugada para ponerle entre las cuerdas.
Mis amistades me presentaron a un chico con el que empecé a hablar casi a diario por Whatsapp. Un chico tímido, sensible que enseguida cogimos confianza y me contaba todas sus cosas, aunque yo las mías no demasiadas pues seguía teniendo de confidente al otro chico, amigo, amante, confidente, a pesar de todo. El caso es que viendo que la historia con éste no avanzaba decidí quedar un día con el que me presentaron mis amigos. Fue complicado quedar debido a mi trabajo y a que él se ponía muy nervioso, concertábamos cita pero cancelaba... fui sin ninguna expectativa. Le veía como un amigo pero él me dijo bien claro desde el principio que quería algo más conmigo...
Yo me reía, como que no me lo tomaba en serio, le veía tan nervioso con una risilla que me resultó conmovedora... se ponía colorado a la mínima y ver eso en un hombre adulto de 38 años es... ¿cómo explicarlo? ¿Estar así por mi?
Estuvimos vacilando largo rato... le dije que seguro que sólo buscaba cuatro revolcones y yo le daba morbo por algo... decía que no y que no. Al ser amigos yo no quería estropear las cosas aunque durante toda la cita me hizo reír muchísimo con mil ocurrencias a pesar de ser tímido.
Otro día quedamos y para evitar tantos nervios vino una amiga nuestra. Nos juntamos cuatro personas, era casi final de verano, había ferias, bebimos, reímos... él no dejaba de hacer bromas diciendole a todo el mundo que "él quería algo conmigo pero yo no le hacía caso" y la gente se reía y él se ponía colorado. A mí también me daba corte, no sé... me sentí como una quinceañera. Y entonces le miré con esa sonrisilla nerviosa y pensé "¿por qué no"?
Hacía tiempo que no me reía tanto, que no me sentía tan a gusto. Pedí consejo a mi amiga, la cual sabía lo que me estaba pasando con el otro (amigo con derecho sin más) y me dijo "ADELANTE". Y entonces, todo cambió.
Nunca lo habría imaginado... en aquellos momentos, lo que iba a sentir cuando nos quedamos solos y tras mucho tonteo permití que me diera un beso. Un beso que lo cambió todo. Un beso que puso mi mundo patas arriba.
Para entonces él ya me había contado lo de sus problemas mentales... sí, suena horrible. Él padece una enfermedad mental, incluso estuvo ingresado en un centro... aun sabiendolo, yo le quise. Sí, le quise. Todo el mundo me decía que estaba loca... cuando vieron que lo nuestro seguía adelante y que tras ese beso vinieron más, noches de hotel, (yo aun no me había mudado) tardes paseando y yo sintiéndome en el cielo. Pero llegó el problema.
Una vez estábamos juntos con más amigos y me escribió el chico del que he hablado al principio... yo le había contado que estaba saliendo con mi amigo y él dijo que se alegraba por mi pero que podíamos seguir siendo amigos, yo no se lo negué, y ese fue el terrible error. Aquella noche estaba reunida con más amistades y uno de mis amigos vio en la pantalla de mi móvil que estaba hablando con el otro chico... montó un escándalo terrible.
Todos sabían que había tenido algo con él y me preguntaban por qué seguía hablandole si ya no era nada... por más que intenté explicar que sólo era una amistad, mi chico entonces también se enfadó aunque me dio un voto de confianza... pero estalló la guerra.
Mi "amigo" el que vio la conversación en mi pantalla no paró hasta comerle el coco a mi novio entonces diciendole barbaridades sobre mí... que seguro que yo le dejaba, que seguro que yo le engañaba con el otro... aun así mi novio me defendió a capa y espada en un principio. Dejé de hablarme con mucha gente y él también pero la semilla de la duda se le había instalado en la cabeza y al independizarme todo fue a peor.
Al fin y al cabo le estaba metiendo cizaña alquien que cree conocerme desde hace 9 años y ha vivido alguna que otra de mis relaciones fallidas, aparentemente apoyándome pero por lo que he visto, por dentro y por la espalda, apuñalándome y echandome a mi la culpa.
Al final mi novio se agobió... empezó a decir que no éramos compatibles, sacando las diferencias entre nosotros en lugar de todo lo que nos había unido. Justo en el momento en el que yo estaba metida en mudanza con toda la ilusión, pensando que ese hecho iba a hacer muy bien a nuestra relación, disponer de un espacio íntimo y privado para los dos, y callar bocas. Me dijo que no se sentía bien, que con su enfermedad no se veía capaz de prometerme nada, que necesitaba salir y conocer más gente...
A mí me cabreó muchísimo ese cambio repentino... de adorarme, a querer dejarme, o no sé... estuvo varios días sin hablarme pidiendome "tiempo" cuando no llevábamos juntos ni un mes. Se echó atrás... le espeté que yo no tenía tiempo que perder. Que no tenía derecho a dejarme colgada así, sin saber lo que iba a pasar.
Al cabo de unos días nos volvimos a ver y nos enrollamos con la misma pasión de siempre... delante de amistades que ya no sabían qué pensar pues yo les había contado que lo habíamos dejado. Entonces a mí me entró un miedo... aquella noche salimos a tomar algo los dos con un amigo suyo... yo le miraba y le miraba, y con la misma certeza que tengo de que algún día voy a morir, supe que le amaba... le miraba, me abrazaba, nos besábamos... en una especie de danza perfecta.
Le habría esperado el resto de mi vida... sus brazos, su calor, su mirada... nuestros cuerpos danzando entre otros cuerpos, pero sintiéndonos únicos y especiales. El problema vino cuando me dijo que aunque sentía todo por mi, tenía miedo y no se veía capaz de prometerme nada. Otra vez con que necesitaba salir y conocer gente... y que no estaba seguro si iba a ser capaz de serme fiel.
Mazazo, ganas de llorar... le dije que no. Que yo no podía vivir así, con esas dudas, ni con las suyas ni con las mías. Por más que me explicó lo mal que lo pasaba por su enfermedad... yo era incapaz de verme en otros brazos, y mucho menos de imaginármele a él. Me echó el cara lo del otro chico, restandole con ello credibilidad a mis sentimientos... acabé dejándole plantado en mitad de un pub tras decirle que lo nuestro se había acabado, que no soportaba más tanta tontería, que viviera como quisiera que yo no le iba a impedir nada, y me fui... aguanté sin llorar hasta llegar a casa.
Y lloré como he seguido llorando muchas veces. Me pidió que siguiéramos siendo amigos... me dijo que me quería, pasada una semana, que había salido por ahí y no dejaba de pensar en mí... que nadie le gustaba ni le llenaba. Le mandé a paseo pero desde ese día empezó a hablarme cada sábado que salía, me contaba todo lo que iba haciendo, y viendo, seguíamos tan conectados... dejamos de vernos pero hablábamos a diario durante horas, por audios de whatsapp (su voz... me desarma, su forma de hablar)
Volvimos a vernos una noche que salí y quedamos... quizá creyendo que nada iba a pasar pero al minuto de estar bajo el mismo techo se me acercó... y yo, que aunque no quise admitirlo esa noche me había arreglado a conciencia por él, sólo por él, caí. Tras casi dos meses sin vernos... sólo hablar tras una fría pantalla... sentía exactamente lo mismo por él. La locura. Las ganas de que el mundo entero desapareciera y sólo estuviéramos él y yo.
Aun así, esa misma noche, discusión. Hablé con sus amigos los cuales deben sentir lástima de mi... viendo como otros intentaban ligar conmigo pero yo pasaba... una y otra vez buscaba la mirada de mi amado, sus besos, sus brazos... me sentí tan perdida... discutimos, volvió a echarme en cara que yo no le quería y que seguro que en el tiempo que no nos habíamos visto, había estado "con unos cuantos"... yo me hacía la dura pero ante un amigo suyo me derrumbé y le pedí consejo, le dije que yo le quería, que le amaba, que estaba enamorada de él y me aconsejó que pasara... que no le parecía que él sintiera igual, que él tenía miedo y había decidido huir, que lo dejara como estaba.
Pero cuando uno ama... fue marcharme a casa y recibir whatsapp de ÉL... que nunca me deja. Nunca me abandona aunque no pueda amarme, quizá me ame sin querer. Somos amigos... cuando no nos vemos. Cuando nos vemos, la cosa cambia. No puedo resistirme a su mirada, a su forma de acercarse a mí... a ese puñado de fotos perfectas que nos han hecho juntos, a las que hicimos nosotros... revivo una y otra vez los sentimientos con esas imágenes.
Y así llevo ya seis meses... colgada de alguien que no sabe lo que quiere o no es capaz de ser coherente con sus sentimientos... alguien que parece vivir asustado del amor. Alguien que algo debe quererme cuando no es capaz de dejarme tranquila, cuando demuestra que me necesita (si no... ¿por qué me reclama, por qué me escribe... por qué se preocupa por mi y por mi vida?) hemos discutido mil veces y nos hemos dicho cosas horribles, dejando de hablarnos durante días pero siempre vuelve a acercarse a mí, demostrando así su debilidad, aún sabiendo que yo me he cerrado en banda, que si él no me habla yo no le hablo jamás.
Intento hacer mi vida pero no puedo... evidentemente sigo con todo igual, trabajo, amistades, viajes... pero con ese agujero negro dentro de el alma que lleva su inicial... nadie se le compara, he intentado conocer a otros pero todos me terminan asqueando por unas cosas u otras... todos me hacen endiosarle a él mucho más.
NO HABLARLE NO FUNCIONA, eso ya lo he probado. No verle, mucho menos, ya que nos vemos al cabo de meses. Ya no le sigo en Facebook pero me paso la vida visitando su perfil. Es como una droga para mí.
No sé si me he vuelto loca o qué me pasa... jamás había sentido algo así por nadie. Todas mis amistades me dicen que no le hable pero le conocen bien y saben que es encantador, que por un lado saca de quicio a todo el mundo pero por otro se hace adorar. Y yo me encierro en mí, en mi casa, en mi angustia muchos días. Sólo quiero pensar en él, escuchar una y mil veces sus audios, mirar sus fotos... hablar con él si ese día estamos los dos de buenas y poco ocupados.
Siento que aunque no estemos juntos, él me acompaña. Que me admira de alguna manera. Que no me quiere perder del todo y para siempre.
He decidido esperar como si la vida fuera eterna... él intenta cambiar. O al menos formalizarse, y eso me da esperanza...
|