|
Erase una vez un chico y una chica. Ambos dos tenían pareja desde hace 10 y 12 años respectivamente. Se conocieron y comenzó a surgir una amistad. Poco a poco se fueron enamorando, estaban hechos el uno para el otro pero a medida que incrementaban sus sentimientos iba creciendo el sentimiento de culpabilidad de ambos. Ninguno de los dos quería hacer daño a las dos parejas por lo que nunca se dijeron nada. Pasaban el poco tiempo que podían juntos sin que fuese llamativo, alguna mirada de vez en cuando, distanciamientos y acercamientos, alguna insinuación que al final quedaba en nada, risas, abrazos, cariño.
Ella pensaba que con el tiempo se le pasaría, el sentimiento de culpa por estar sintiendo eso la corrompía y decidió dar prioridad a la amistad y dejar de lado sus sentimientos. Al fin y al cabo la amistad es para siempre. Igual hizo el.
Alguna vez el daba pie a que ella le preguntase, o le lanzaba alguna insinuación y cuando esto pasaba ella se hacía la despistada. También pasaba esto a la inversa. Muchas noches sin dormir, muchas lagrimas derramadas por la impotencia de querer a alguien y no poder hacer nada, porque ninguno de los dos se hubiese perdonado nunca hacer daño a las parejas con las que llevaban tanto tiempo, que al fin y al cabo de habían convertido en sus mejores amigos.
Por situaciones de la vida, dejaron de verse todos los días. Cada uno siguió con su pareja, igual su vida no era del todo llena pero se conformaban. Poco a poco se fueron distanciando. Cada vez los recuerdos se iban disipando. Nunca se atrevieron a escribirse, lo hacían con el resto de amigos, pero entre ellos era diferente, porque existía este sentimiento. Nunca dejaron de pensar en la otra persona que les había marcado tanto pero se adaptaron. Optaron por el camino fácil: Si no estás con la persona que amas, ama a la persona con la que estas. No sé si se llegaran a arrepentir algún día o todo quedará en el olvido y verdaderamente fue la mejor opción para ambos.
Esta historia se repite todos los días, en todas las ciudades, en todas las universidades, en todos los trabajos. No todo el mundo puede controlar sus sentimientos. Seguro que a alguno de vosotros os ha pasado.
Que pensáis de todo esto?
|