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Antiguo 08-Mar-2010  
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Extraído de El libro del amor, de R. Calle


Bajo un cielo despejado, un pescador y un agricultor comenzaron a discutir acaloradamente. Cada uno de ellos aseguraba que su trabajo era el más difícil y que el otro apenas exigía esfuerzo:
–Pescar es bien sencillo –decía el agricultor–; basta con sacar peces del agua.
–Tú si que no tienes ningún mérito –replicaba el pescador–. Plantas semillas y basta con esperar a que broten tomates o patatas. No hay nada más descansado.
Así discutían, cada vez más enardecidos, hasta llegar casi a las manos. En esto apareció un sabio ermitaño y los tranquilizó. Después de que le hubieron explicado la razón de la pelea, el sabio les sugirió lo siguiente:
–Puesto que ambos pensáis que la tarea del otro es mucho más sencilla, hagamos una cosa. Intercambiaréis el trabajo durante un año y entonces nos reuniremos de nuevo. El pescador y el campesino aceptaron encantados.
Transcurrido el año, llegaron al lugar convenido, donde el ermitaño les preguntó a ambos:
–¿Qué tal os ha ido?
El primero en hablar fue el campesino, que había ejercido un año como pescador.
–¿Qué os puedo contar sin sentir que el alma se me desgarra? –declaró con lágrimas en los ojos–. Nunca pensé que pescar fuera tan duro. Salí a la mar y en una tormenta las aguas me arrebataron a mi hijo. No pudimos hallarlo. Fue una pérdida irreparable. Muchos días de esfuerzo y apenas pescaba para poder comer. Mis huesos están tumefactos por la humedad. He aprendido que nada es tan difícil como el oficio de pescador.
–Ahora te toca a ti expresarte –dijo el ermitaño al otro.
–¡Si pudiera contaros una sola cosa agradable! Ha sido una pesadilla. Mis manos son una herida sangrante, igual que mis pies. Tengo el espinazo curvado y mi esposa perdió una mano cuando usaba la hoz. Luché contra las plagas. Cuando debió llover no lo hizo, y después, las lluvias torrenciales malograron la cosecha. Si era pobre, ahora lo soy más. Mi infelicidad se ha duplicado. No hay tarea más ardua que la de un campesino, puedo asegurarlo.
 
Antiguo 08-Mar-2010  
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Mmm... uno se hace bolas en su mundo.

Saldusp
 
Antiguo 09-Mar-2010  
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Iniciado por Jacky Ver Mensaje
Extraído de El libro del amor, de R. Calle


Bajo un cielo despejado, un pescador y un agricultor comenzaron a discutir acaloradamente. Cada uno de ellos aseguraba que su trabajo era el más difícil y que el otro apenas exigía esfuerzo:
–Pescar es bien sencillo –decía el agricultor–; basta con sacar peces del agua.
–Tú si que no tienes ningún mérito –replicaba el pescador–. Plantas semillas y basta con esperar a que broten tomates o patatas. No hay nada más descansado.
Así discutían, cada vez más enardecidos, hasta llegar casi a las manos. En esto apareció un sabio ermitaño y los tranquilizó. Después de que le hubieron explicado la razón de la pelea, el sabio les sugirió lo siguiente:
–Puesto que ambos pensáis que la tarea del otro es mucho más sencilla, hagamos una cosa. Intercambiaréis el trabajo durante un año y entonces nos reuniremos de nuevo. El pescador y el campesino aceptaron encantados.
Transcurrido el año, llegaron al lugar convenido, donde el ermitaño les preguntó a ambos:
–¿Qué tal os ha ido?
El primero en hablar fue el campesino, que había ejercido un año como pescador.
–¿Qué os puedo contar sin sentir que el alma se me desgarra? –declaró con lágrimas en los ojos–. Nunca pensé que pescar fuera tan duro. Salí a la mar y en una tormenta las aguas me arrebataron a mi hijo. No pudimos hallarlo. Fue una pérdida irreparable. Muchos días de esfuerzo y apenas pescaba para poder comer. Mis huesos están tumefactos por la humedad. He aprendido que nada es tan difícil como el oficio de pescador.
–Ahora te toca a ti expresarte –dijo el ermitaño al otro.
–¡Si pudiera contaros una sola cosa agradable! Ha sido una pesadilla. Mis manos son una herida sangrante, igual que mis pies. Tengo el espinazo curvado y mi esposa perdió una mano cuando usaba la hoz. Luché contra las plagas. Cuando debió llover no lo hizo, y después, las lluvias torrenciales malograron la cosecha. Si era pobre, ahora lo soy más. Mi infelicidad se ha duplicado. No hay tarea más ardua que la de un campesino, puedo asegurarlo.
Te ha faltado el final

El sabio ermitaño dijo:

- Ahora que ya os he enseñado lo dura que es la vida de los demás, tu pescatero me vas a dar un cesto de peces en pago a mis enseñanzas, y tu agricultor un saco de maiz, y por favor me lo llevais a mi cueva, que voy a charlar con el carnicero.

 
Antiguo 13-Mar-2010  
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SoloJ, menos mal q alguien se dio cuenta.....
Una vez mas m doy cuenta que aqui se lee asi sin mas xDDDD
 
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