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A lo largo de la historia son innumerables las personalidades que han destacado en las diferentes ramas del saber humano, personas que han tirado del ovillo de la genialidad y han dado un nuevo rumbo al pensamiento, a la ciencia o a las artes.
Lo curioso es que, sin embargo, no siempre ha existido una concomitancia entre el personaje y la persona en lo que respecta a la excelencia en ambas facetas. Quiero decir que muchos de los que han destacado por su talento, por su sensibilidad artística o por su sabiduría han sido luego personas de cualidades nada encomiables, incluso algunas ciertamente reprobables.
Hay muchos ejemplos. Tenemos a Einstein, posiblemente el físico más extraordinario del pasado siglo, del que dicen, sin embargo, que era intolerante e implacable en el trato hacia sus congéneres, incluidos sus propios familiares. De él se sabe, entre otras cosas, que abandonó a uno de sus hijos para darlo en adopción y que ni siquiera iba a visitar a otro hijo suyo que era esquizofrénico, aparte del mal trato que siempre dispensó a su esposa. Vamos, toda una joya en lo personal, pese a esa imagen afable que daba de viejito bondadoso de pelo blanco que sacaba la lengua en las fotografías.
También está Wagner, cuyos escritos antisemitas resultan ciertamente vomitivos y que, sin embargo, fue capaz de componer una obra que rezuma sensibilidad y ternura por todos los lados, cual es “Tristán e Isolda”. ¿Cómo se entiende que alguien que de algún modo promovía el odio fuese, sin embargo, capaz de crear tanta belleza y de poseer una sensibilidad tan extraordinaria?
Jean Paul Sartre fue asimismo un filósofo de una penetración y hondura de pensamiento asombrosa, y sin embargo de todos es conocida su misoginia.
Y así se podría hablar de muchos otros: Picasso, Mozart, Dostoievsky, Freud, etc.
En fin, ¿no os resulta asombrosa esta disparidad? ¿Cómo se explica la compatibilidad entre esa sensibilidad de espíritu o esa agudeza de pensamiento con una personalidad tan antagónica que se recree en la disipación e incluso la infamia? ¿Resulta concebible que el artista que crea una obra rebosante de belleza y sensibilidad pueda al propio tiempo promover o llevar a cabo conductas atroces?
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