> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
Antiguo 09-Sep-2016  
Usuario Novato
 
Registrado el: 08-September-2016
Mensajes: 7
Que tal

encontré un articulo sobre este tema que me parece muy interesante y polémico.

EL AMOR NO ES UN SENTIMIENTO, ES UNA DECISIÓN
Autor: Francisco Jacobo Rivas
Esta vez quiero compartirles un poco mi visión del amor como fuente y culmen de la acción humana. Pienso que el amor, a diferencia del enamoramiento, no es un sentimiento, sino una decisión.
Platicaba hace unos días con una buena amiga, que me decía lo siguiente: “Yo tengo tres años de no tener novio, ni una relación formal con nadie. Con un novio no podría hacer lo que hago, salir con mis amigos, quedarme en casa descansando o durmiendo cuando así lo desee, salir con la familia, etc.”; Y creo que casos como éste se están dando mucho actualmente entre los jóvenes de América Latina; ya nadie, ni hombres ni mujeres, quieren comprometerse, ni casarse, ni tener hijos. Este escrito no está enfocado únicamente para las relaciones de pareja, o para pensar en “el amor” como algo solamente
de relaciones entre dos personas del mismo sexo. Quisiera ir un poco más lejos, y trascender en el concepto de la palabra amor. Amor, viene del latín Amor,
De ahí también las palabras amorío, amoroso, desamorado, enamorado, amigo y su antónimo enemigo, amante, etc. La palabra latina proviene de la raíz indoeuropea amma (voz infantil para llamar a la madre) que llega al verbo latino amare (amar, dar caricias de madre en origen).
Mi postura es esta: “El amor no es un sentimiento, sino más bien un
a decisión, una opción”. Yo decido amar a alguien, o a algo, porque ordeno a mi razón para amar a tal persona, a tal ideología,
etc. “Yo decido amar”, no es un sentimiento pasajero.
El enamoramiento, en cambio, es algo pasajero, un sentimiento que se experimenta, por ejemplo, al conocer a otra persona que me atrae y me hace sentir bien, o simplemente porque me es atractivo su físico, su voz, su forma de ser, etc. Pero ese enamoramiento se termina, tarde o temprano, y lo ejemplifico de esta forma: Una pareja de novios que se acaban de conocer, quieren estar juntos siempre, ir juntos a todos los lugares posibles, hablar mucho tiempo, escribirse, salir juntos, etc. Pero poco a poco, ese sentimiento de “enamorados” va menguando o disminuyendo, con lo que queda solamente el amor, y cuando éste no existe, entonces es cuando se opta por romper la relación, porque ya no tiene sentido. Para explicarlo mejor, me llama la atención el cuadro siguiente: Una pareja de esposos ancianitos, de unos 75 años o más, estaba en un restaurante comiendo. El esposo le daba de comer a su esposa en la boca, porque la señora estaba enferma, en silla de ruedas. Él le da de comer, le limpia la boca cuando se ensucia, le alcanza las cosas que ella pide y necesita, es una señora que casi no puede moverse, pero su esposo la ama, a pesar de que probablemente físicamente no tenga ya ningún atractivo para él, está enferma y además no puede valerse por sí misma. Los esposos comen, él le sonríe y le da un beso al terminar de comer. Al retirarse del lugar, el esposo anciano, toma la silla de ruedas y lleva a su esposa hacia afuera con tanto cuidado y ternura. Pienso que eso es amor, elegir amar, optar amar, decidir amar, pero por amor, y no por apariencias, conveniencias o sentimientos efímeros que tarde o temprano terminan. Pongo este ejemplo, que es el que más me gusta: Jesús de Nazaret (que es el hombre que mejor ha vivido las virtudes humanas y que siempre dio testimonio de lo que predicaba y recriminaba a otros), al ser entregado en el Getsemaní por Judas, y al verse abandonado por sus demás discípulos (a excepción de Juan que lo acompañó hasta la cruz), me imagino que se sintió sólo,
triste y decepcionado de ellos. Hubiera querido, sin duda alguna, que ellos lo acompañaran o al menos, lo defendieran en su juicio. Pero no lo hicieron, se fueron por miedo y por cobardía. Al final Jesús murió, pero al resucitar, regresó con sus discípulos, y los siguió amando igual que antes, o incluso más, porque les dejó al Espíritu Santo y se quiso quedar también Eucarísticamente entre ellos (que es el regalo más grande que Cristo pudo haber dado a los hombres).
Ya resucitado les dijo: “Ahoya ya no los llamo siervos, sino amigos”.
Cuando se apareció a los discípulos a orillas del lago y le preguntó a Pedro tres veces si lo amaba, Pedro
respondió las tres veces: “sí Señor, tú sabes que
te quiero
”, nunca dijo “te amo”, cuando la pregunta de Jesús fue: “¿Pedro, hijo de Juan, me amas?”. Aun en esa situación, después de
haber negado a Jesús tres veces, y de haberlo dejado sólo, Pedro no sentía que amaba a Jesús con todas sus fuerzas, o no lo sabía expresar, aunque lo sintiera dentro de sí. El caso es que Jesús lo siguió amando, y a todos los demás discípulos, y a los romanos que lo torturaron y lo clavaron en la cruz también los amó y los perdonó, porque no sabían lo que hacían. Así como el amor de Cristo debe ser el también nuestro ante cualquier situación en que nos encontremos. Que amar sea para nosotros una decisión, no un sentimiento. Que seamos capaces de perdonar, porque perdonar es parte de amar. Que no nos fijemos tanto en las apariencias físicas o en las cosas materiales, sino en lo que realmente vale, en el corazón de las personas, en su valor como seres humanos y en lo que nos ayudan a crecer cuando estamos con ellos. Que el amor lo entendamos como algo que se dona sin pedir nada a cambio. Hay que amar al otro, sin esperar que el otro me ame a mí, claro, cuando hay correspondencia es mejor, pero sino la hay, igual se debe optar por seguir amando. Lo que pasa es que eso de “poner la otra mejilla”, de amar a los enemigos y no sólo a los que me quieren, no es fácil.
El amor no se ha entendido bien, por eso hay desamor, por eso hay inseguridad al amar, por eso hay falta de compromiso, por eso hay depresión y desenfreno, por eso hay relaciones no efectivas entre las personas, por eso hay divorcios, por eso hay familias desintegradas, por eso hay falta de educación, por eso hay violencia intrafamiliar, por eso hay bullying en las escuelas, por eso hay deslealtad e infidelidad, por eso hay gobiernos corruptos, por eso hay tantas religiones, por eso hay discriminación, por eso hay indiferencia. El hombre busca ser feliz, ese es su fin último y por lo que trabaja toda su vida, por su anhelo de felicidad, pero no hay felicidad en recibir, sino en dar; no hay felicidad en ser amado, sino en amar. No hay felicidad, y no la habrá, si no hay amor de verdad.
 
Antiguo 09-Sep-2016  
Usuario Experto
Avatar de Diazepam
 
Registrado el: 18-September-2013
Mensajes: 14.318
Agradecimientos recibidos: 10163
Ambas cosas.

El párrafo apocalíptico del final ya no lo comparto tanto.
 
Antiguo 09-Sep-2016  
Banned
Usuario Experto
 
Registrado el: 20-April-2016
Ubicación: Tomelloso
Mensajes: 1.621
Agradecimientos recibidos: 507
A mi el amor me nace por la gente, yo no decido amar, para mi el amor es un sentimiento nunca es una decisión.
Tu mezclas un montón de tópicos, el amor tiene que ver también con la capacidad de amar y de dar amor de cada persona.
Además cada uno es libre de vivir la vida como él o ella decida, por eso hay gente que se pasa la vida en un convento, otros que tienen amoríos cada dos por tres, muchos viven con su pareja toda la vida, algunos eligen ser libres y no se complican la vida ni adquieren compromisos... o sea, para gustos los colores.
Yo he amado y amo a mis padres, hermanos, sobrinos...y sobre todo a mis hijos, no es una decisión en ningún caso, es algo que brota de mi como el agua en un manantial.
He querido mucho y sigo queriendo a amigos/as, y, por supuesto, amo a mi pareja, lo amo con sus luces y sus sombras.
También me amo a mi misma, me quiero, me gusto, he aprendido a quererme y a cuidarme, y al amarme a mi, al quererme con todos mis defectos y con todas mis cosas positivas, que son muchísimas, he aprendido a amar, más aún, a los demás.
Ah! Se me olvidaba decir que amo la vida, la amo inmensamente, doy gracias a Dios todos los días por vivir.
Esta es mi concepción del amor.
 
Responder


-