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No debería estar planteándome estas cosas a los treinta años, de verdad que no, pero los encaprichamientos no dan tregua a edad alguna. Y si eres tímida, tampoco puedes hacer demasiado al respecto.
Hace meses que cada vez que voy a comprar semanalmente, me paso por un establecimiento de comida rápida. Me he fijado en uno de los responsables, mayor que la mayoría de empleados, y por alguna razón... me ha gustado.
Siempre que puedo, me coloco en su cola... y total, para que me llegue el turno, poner sonrisa tonta y decir que quiero un refresco con patatas. En esos dos minutos en los que tengo su atención, nunca me he atrevido a hacer nada.
No es que dé para empezar una conversación, con todos los demás clientes esperando... ¿Se os ocurre algún modo de hacerlo? ¿le pongo mi whatsapp en el billete con que pago o algo..?
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