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Usuario Novato
Registrado el: 27-August-2020
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Hola y muchas gracias a tod@s. Empecé con mi ex-novia en 2017, al principio teníamos solo un "rollo" y yo no pensaba que fuera a llegar a gran cosa, porque no fue una chica en la que me fijase mucho de primeras (de hecho estuve quedando con otras personas cuando la relación todavía no era seria), pero cada vez que estaba con ella me sentía muy a gusto y, poco a poco, la cosa se fue afianzando y nos fuimos enamorando. Con esta chica me sentía pleno, nunca había tenido una relación tan buena, lo tenía todo: ella me gustaba y me sentía muy bien con ella, ya que es muy cariñosa, buena, inteligente y divertida, que son las cualidades que más valoro. Cuando empezamos a hacer más planes "en sociedad", ella se llevaba muy bien con mis amigos y yo con los suyos. Lo mismo pasó con nuestras familias, hasta el punto de que sus padres me tenían mucho cariño, y los míos a ella. Durante todo este periodo yo vivía todavía en casa de mis padres, y ella compartía piso con unas amigas, lo cual me dejaba mucha "libertad" porque podía ir a verla siempre que quería y teníamos nuestro espacio. Finalmente, en 2019, ella decidió mudarse y me propuso irnos a vivir juntos. Yo tuve algún momento de duda porque nunca me había independizado, pero finalmente lo hicimos. La convivencia fue muy buena, el cariño se afianzó y la sensación de no tener que quedar para vernos, sino que vernos fuera lo normal, era maravillosa. Recuerdo lo mismo a la hora de abrazarla por las noches, y de despertarme a su lado. Sin embargo, pocos meses después de empezar a vivir juntos, conocí una chica nueva en mi trabajo. Al contrario que con mi entonces novia, la primera impresión fue sobrecogedora: una chica espectacular, que desde el principio me encantó de pies a cabeza. Además, las conversaciones con ella tenían mucha chispa, se notaba que existía atracción mutua. Al principio no pensé que fuese a pasar nada, pero la atracción continuó creciendo cada vez que nos veíamos hasta que una noche, después de salir a tomar algo con unos colegas del trabajo, nos quedamos solos y nos besamos. Entonces ella también tenía novio, y nos dijimos que aquello estaba mal y que no debía volver a pasar. Pero nos buscábamos "excusas" para vernos: yo me levantaba antes para llegar temprano al trabajo y tomar un café con ella, ella se quedaba hasta más tarde para verme a mí después de salir, organizábamos quedadas con los del trabajo solo para poder vernos, etc. Y con cada encuentro la tensión sexual se acumulaba. No solo eso, sino que durante el día teníamos continuas conversaciones por whatsapp. La situación fue prolongándose y mi novia sospechaba, hasta que una noche que llegué muy tarde a casa (por haberme quedado con la segunda chica), me interrogó diciendo que eso no era normal en mí, que qué pasaba, y le confesé que estaba pillándome de otra. Evidentemente, desde este punto las cosas empezaron a empeorar entre nosotros. Pasamos unos meses terribles, en los cuales yo me debatía internamente entre mis ganas de ver a la segunda chica, y el amor que sentía por mi novia. Ella decidió darme la oportunidad de olvidarla, de que me centrase en nuestra vida juntos, y al ver que pasaban los meses y que no podía, lo pasó fatal. Yo durante este tiempo me sentí en una indecisión terrible de la cual me era muy difícil salir: por un lado, la "chica de mis sueños", alguien tan atractiva y sensual que no pensé nunca que pudiera fijarse en en alguien como yo, y por otro lado "la mujer de mi vida", una persona maravillosa con la que, sencillamente, era feliz. Me sentía despreciable por desear con tanto ahínco estar con la segunda chica, sentía que no estaba valorando lo que tenía, pero aún así, aún reflexionando sobre ello, no podía remediar mis ganas de verla. Llegué, de forma egoísta, incluso a plantearle a mi novia una relación abierta, porque no quería perderla y no me veía capaz de alejarme de mi compañera. Cosa que por supuesto no aceptó. Por otra parte, mi compañera acabó enamorándose de mí y dejando a su novio. Pero, aunque siguió quedando conmigo y estando ahí en todo momento, no me presionó para que dejase mi relación. Fui yo el que acabó tomando esta decisión a finales de 2019, y me fui de vuelta a casa de mis padres, 4 meses después de haber besado por primera vez a mi compañera, y menos de un año después de haberme mudado con mi ex. Y lo hice porque no podía seguir haciéndole daño, no porque tuviese claro cuál era la decisión correcta. Ahora ha pasado casi un año de todo esto, y mi preocupación es que sigo atormentándome. Mi compañera y yo comenzamos un noviazgo, y con ella todo está bien: es una chica espectacular (ninguna mujer me ha atraído tanto en mi vida), extremadamente inteligente, cariñosa, muy divertida y compartimos muchas aficiones. El único problema "real" es que no podemos vernos tan a menudo, porque cambié de trabajo (solíamos vernos mucho allí) y ambos vivimos en casa de nuestros padres (desde que me fui de casa de mi ex no he podido independizarme yo solo por tema económico, y mi actual novia no quiere dar ese paso todavía). Sin embargo, tengo muchos momentos de "crisis" en los que vuelvo a acordarme de mi ex, normalmente precipitados por algo (una foto, un recuerdo, soñar con ella...). Estos momentos ensombrecen mis días y hacen que me plantee continuamente si lo que hizo estuvo bien, metiéndome en un bucle sin fin del que no sé salir. Incluso en multitud de ocasiones he estado a punto de escribirla para quedar, y me imagino a mí mismo pidiéndole perdón, rogando que me perdone para volver a estar juntos y diciéndole que la echo de menos. Pienso en su familia, en ella cuando estaba con la mía, en los viajes juntos con sus amigos, y me duele muchísimo. Al principio pensé que sería normal tardar en olvidarla, ya una relación en la que llegas a compartir la "vida" con la otra persona cuesta en superarse, pero ya ha pasado casi un año y continúo atormentándome. Los mejores momentos vienen cuando puedo pasar varios días seguidos con mi actual novia, entonces me olvido y pienso que tomé la decisión correcta. Pero cuando me quedo solo, en el día a día no sé qué pasa en mi cabeza, que todo me recuerda a mi ex y la tengo cruzada entre ceja y ceja, como si no pudiese olvidarla, es casi una obsesión que marca mi día a dia y no me deja respirar. Necesito saber qué pensáis de todo esto. No sé si hice bien, si hice mal, pero jamás imaginé que escoger entre dos personas pudiera hacer sufrir tantísimo. Gracias y siento la parrafada. Un abrazo.
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