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Antiguo 03-Jan-2016  
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He sufrido dos grandes desamores en mi vida. Al primero me resistí con todas mis fuerzas, y fue una lenta agonía durante la cual lo pasé francamente mal. La segunda fue solo temporal, ya que mi actitud cambió por completo y no tuve ni siquiera que ir a buscar a mi ex; fue ella la que vino implorándome que volviéramos.
En mi humilde opinión, esta actitud de la que hablo es muy radical y no todo el mundo podría llevarla a cabo. ¿Qué me dijo ella? Lo típico: tengo dudas, no sé si hay amor ya, etc. Cuando os pase esto, tenéis que tener clara una cosa: esta persona no está cortando por ti, la culpa no eres tú (estoy hablando de casos cuya ruptura es inesperada y no hay motivo aparente para ello. Por el contrario, si hay maltrato, chantaje, malos rollos, acusaciones, discusiones fuertes y demás, eso ya es otra historia, y no creo que esto sirva de mucho). Entonces volvamos al hilo: tú no tienes la culpa. Tu pareja está insatisfecha, pero todo el mundo está insatisfecho en mayor o menor medida, y si no lo está ahora, lo estará. Es cuestión de tiempo. Hay personas que calman la insatisfacción ingiriendo comida, otras comprando cosas, otras haciendo deporte... Y otras cambiando de pareja. Dejar a la pareja es una rebelión contra esa insatisfacción. La persona proyecta la insatisfacción en la otra persona, achacándole una especie de culpa por no ser capaz ella misma de estar satisfecha. Así que tengamos esto en cuenta cuando nos dejan, aunque lo hagan de manera inconsciente.
Ahora vamos a la actitud. En el momento en que te digan que te dejan, acéptalo. Y acéptalo totalmente, como si fueras tú quien hubiera elegido dejarlo. Acéptalo, aunque te cueste lágrimas. Llorar es sano, llora delante de tu pareja, pero dile de corazón que aceptas la ruptura, que ella es una persona libre y que puede actuar con libertad, y que es lícito que no se sienta como se sentía antes. Evidentemente, esto va a descolocar a la otra persona (si de verdad lo sentimos al decirlo, no puede ser un farol, tenemos que sentir esta actitud, aunque duela). Si tu pareja parece contenta de que no te lo tomas mal, tú sigue con esa actitud aunque te esté desgarrando el alma por dentro. Después le dices: sí, no pasa nada. Todo viene y va. Ahora me dolerá mucho, pero dentro de un tiempo estaré bien y habrá pasado todo. No hay problema. Una relación no es una jaula.
Si eres capaz de mantener esta actitud, la otra persona (si de verdad había una conexión con ella) verá que poca gente actúa así, con esa libertad. Es más, casi le asustará esa apertura que muestras y que no esperaba, porque todo el mundo espera que nos tiremos a sus pies a rogar de rodillas). Poca gente te da la libertad de seguir tu camino sin ponerte obstáculos, y menos en las relaciones. En resumidas cuentas, déjalo/a que vuele si quiere. En mi humilde opinión, es más posible así que tarde o temprano esté llamando a la puerta. La otra opción es dolorosa: resistirse, ser pesado/a, insistir, sufrir continuos rechazos, parecer que cada vez se aleja más, tomarse cada cosa que dice como el fin del mundo, etc. Tenemos dos posibilidades, y podemos elegir.
 
 


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