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Antiguo 28-Feb-2011  
Usuario Novato
 
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No se muy bien si este tema está bien situado en esta sección. La verdad es que no es un tema que pegue en este foro, pues no voy a describir mi amor por una persona, sino por mi tierra.
Andalucía, esa pequeña parte del mundo que une dos continentes, que está bañada por el mar Mediterráneo, y que está tostada por el sol. La tierra del flamenco, de sabios, conquistadores, colonos y artistas. No tengo palabras para describir esa tierra, pues cada andaluz la describe según la ve. Yo viví alli mucho tiempo, más de la mitad de mi vida, y casi todas las experiencias que he vivido allí me han sido realmente gratificantes. Su gente, que derrocha simpatía, alegría, dulzura y humor por todos lados, me alegró el día en más de una ocasión. Agradezco a mi madre y a mi padre el haber hecho que naciese aquí (Pudiendo elegir más lugares), donde todas las personas me han tratado lo mejor que han podido. Su relieve, su paisaje, su belleza y su encanto son incomparables, en un espacio de tierra tan pequeño albergamos una inmensa diversidad. Tenemos playas, montañas, desiertos, bosques; una región de gran diversidad. Puedes recorrer el mundo, y nunca encontrarás una tierra tan diversa como la que hace 600 años se disputaban "españoles" y árabes.
Ocupada durante más de 700 años, Andalucía vio como su gente se mezclaba, vivió una unión de razas, culturas, costumbres y etnias, cuyo producto lo disfrutamos ahora. Árabes, rumanos, españoles, belgas, franceses, alemanes, italianos; gente de todas las nacionalidades ha habitado este lugar desde tiempos inmemoriales. Desde su reconquista hasta la actualidad, muchas han sido las culturas que han influido en la vida de la tierra andaluza, haciendo de ésta una de las más ricas del mundo. Admiro a todas las personas en las que observo caracteres judíos, árabes, caucásicos... En realidad admiro a todos los andaluces, pues son un ejemplo perfecto de como la mezcla de razas da lugar aun producto tan hermoso.
A todos aquellos que, al contrario que antaño, abandonaron su tierra en busca de prosperidad, entre los que me encuentro, yo les digo que admiro su valor, pero siento pena por ellos, pues dejaron atrás a un paraíso como Andalucía. A todos ellos que tuvieron que marcharse de su tierra, abandonando las vistas con las que ésta les obsequiaba, les agradezco su valor, pues su recuerdo, cada día más vivo, hace que el valor de nuestra comunidad se intensifique. A veces me doy asco a mi mismo, pues soy la primera generación de mi familia que se marcha de la tierra de las ocho perlas para encontrar trabajo. Cierto que me pagan mejor que en Andalucía, ¿Pero a qué precio?. Hecho de menos las playas de Cádiz, Málaga, Granada Almería y Huelva; hecho de menos las montañas de Sierra Morena, hecho de menos Cazorla, hecho de menos Jaén; hecho de menos la gloriosa ciudad de Córdoba, máximo exponente cultural árabe durante años; hecho de menos Sevilla, que alegraba mi vida con su gente y sus preciosos monumentos; hecho de menos... Hecho de menos mi sitio, mi lugar, mi tierra. Cada uno de los metros cuadrados de ese bello terreno alberga para mí un secreto lleno de belleza, un secreto inexplicable que ha conseguido que me enamore de ella.
Andalucía, esa madre con ocho hijas, a las que llamó Huelva, Jaén, Sevilla, Málaga, Cádiz, Almería, Córdoba y Granada, y a las que dotó de personalidad propia. Viajé de joven por todos los rincones de este mar de culturas, y nunca me harté de hacerlo. Cada ciudad albergaba una historia, unas costumbres, unas creencias propias, una cultura propia. Era como si cada ciudad, cada pueblo, fuese un mundo distinto, pero no dejaban de ser andaluces. En el día de hoy, en el que se celebra el la fiesta principal de esta comunidad, me gustaría hacer una mención especial a todos aquellos que tuvieron que emigrar a otros países tras la guerra civil.
GRACIAS, no tengo más que palabras de agradecimiento para ustedes, para nuestros padres y nuestros abuelos, que abandonaron la tierra que les había dado la vida para poder darnos de comer a nosotros. Tras la guerra que había terminado de destruir la patria, todos ustedes, sin pensarlo dos veces, no dudaron en marcharse, con una pena en el corazón, hacia otra tierra. Gracias a ustedes, hoy nosotros gozamos de una región industrializada, dispuesta a competir con las principales, regiones del mundo. Gracias por dejarnos esta valiosa herencia, cuyo valor es incalculable, o tal vez infinito.
En cuanto al tema de la diglosia, o al hecho de avergonzarse de ser andaluz, yo me dirijo a todos ellos que algún día se sintieron avergonzados de venir de aquí. Nunca hemos de arrepentirnos de ser lo que somos. Nuestra gracia, nuestro salero, nuestro dialecto, nos hace especiales respecto al resto, lo que muchas veces provoca envidia (Más de lo que creéis). Finalmente, antes de que os aburráis de leer esta confesión, os dedico una experiencia personal.
Cuando empecé como profesor, mis alumnos se reían a menudo de mi dialecto, de mi acento. Poco a poco le fueron cogiendo cariño, hasta el punto de que alguno de ellos copió algunos rasgos de mi dialecto. Los profesores también hicieron algo parecido; al principio se alejaron un poco de mi, pues no entendían del todo lo que decía, pero luego se acostumbraron, y se reían bastante con los chistes de mi tierra y con mi acento. Al final del todo, cuando me fui, descubrí que toda la vergüenza, la pérdida de prestigio que otorga el andaluz y el hecho de venir de allí, era solo política, pues al fin y al cabo, en el instituto donde estuve había un sevillano, un asturiano, un gallego, un argentino y yo (Entre otros, pero nosotros éramos los que teníamos un acento más alejado que el de la capital), y en ningún momento entre ellos y yo hubo un momento de tensión, pues eramos lo mismo, solo nos separaban unos kilómetros, pero teníamos una cultura común.
Espero que todos los andaluces de este foro se sientan identificados con este texto, que se sientan orgullosos de venir de dónde vienen, que sientan que su tierra no tiene nada que envidiar a nadie.
Dedico todo esto a mi tierra, pero en especial lo dedico a todos aquellos que, por razones económicas, tuvieron que irse de aquí, dejando atrás a la más bella joya de España. A ellos, a todos ellos, un beso en el día en que nuestra tierra vive su día especial.
Feliz día Andalucía, te regalo esto por haber hecho felices a tantas personas.

Un abrazo a todos
 
 


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