|
Como un fardo de hojas inútiles,
que se movieron sin saber adonde
sin destino, ni senda
y acabaron...
al abrigo de mi puerta.
Así me siento muchas veces
moviéndome, sin fuerzas,
para cambiar el rumbo,
para alterar el destino
y no terminar de esa manera.
Y al final, como las hojas
me siento acabada...
inútil, como aquel fardo
que formaba mi cuerpo
acurrucado...solo y amargo.
Me hallé, otra vez, en la huella
que dejaste, y que yo borré
sin que me vieras..
para que no supieras
que de nuevo rodé...
rodé, como las hojas secas,
empujada sin querer,
hasta el quicio de tu puerta..
|