|
Una vez me pasó algo con un amigo, del cual me he acordado en estos días, al leer relatos de este foro.
Un día te conocí, empezamos a ser amigos, tenías muchas carencias en tu vida, decías no tener a nadie de confianza, decías necesitar llenar un gran vacío en tu vida, decías que eras bueno, que eras honrado, un tio de confianza. Decías muchas cosas en nuestros encuentros como colegas, decías que tu vida era un asco, que la soledad quema por dentro. Decías querer acabar con ese agotamiento emocional. Decías que te merecías mucho. Decías aquellas cosas que te merecías.
Yo te escuchaba, no sé si te acuerdas, que yo estaba ahi para ti cuando me necesitabas, que te procuraba dar compañía y consuelo, aunque a penas te conocía, me inspirabas confianza, y despertabas cosas buenas en mi.
Pero
luego todo cambió, decías querer acercarte a mi, pero no lo hiciste, decías valorarme, pero nunca me elogiastes, decías que yo debía estar bien, pero desaparecistes de mi entorno. Y yo me pregunto ahora, porqué decías necesitar a alguien, y cuando podías tener a ese alguien, te largastes como alma que lleva el diablo. Nunca sabré que te pasó, nunca me lo contastes, nunca tuvistes el valor, porqué decías necesitar a alguien y cuando apareció ese alguien, que quería ser yo, no lo aceptastes y te quedastes con tu vida decadente. Decías decías decías, palabras, sólo palabras, y todas VACÍAS.
|