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Antiguo 15-Jan-2014  
Usuario Experto
Avatar de Delph2220
 
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Pasado mañana es el día de mi cumpleaños. Es curioso esto de internet. Reflexiones y pensamientos que en otros tiempos quedarían enclaustrados en el interior de mi cabeza, ahora son compartidos con multitud de personas en vaya usted a saber donde. Me recuerda a un confesionario. La verdad es que el efecto es el mismo: una voz amiga que te escucha al otro lado de la rejilla (monitor) y que es comprensiva con tus "pecadillos".

Pasado mañana cumplo cuarenta años. Cuarenta años de mi vida en los que la única relación con mujeres se ha dado con mi madre, mi hermana y un puñado de amistades que se volatilizaron como pompas de jabón.

He fantaseado con una relación amorosa... durante años. Siempre he brindando a las mujeres todo el respeto, el cariño y la comprensión que se merecen. Esperaba ilusamente que ellas pudieran responder a todo ese amor que las brindaba. En vano.

Las mujeres me han hecho sufrir mucho. Una espera eterna mezclada con una progresiva falta de fe en mis dotes y habilidades. Me he llegado a sentir una verdadera basura. Eso no le resultará alienígena a muchos de mis compañeros foreros.

El año 2012, sin embargo, todo cambió. De pronto, sin saber muy bien cómo, surgió una oportunidad con una mujer que era lo que yo siempre había estado esperando. No voy a describirla. Tal vez se os caería la baba o tal vez no. Mis inquietudes, mi personalidad, mi forma de ver el mundo es tan distinta a la de muchos otros (antes de ayer me llamaron "peculiar", no os digo más) que quizá les resultaría extraña a sus gustos. Da igual. Para mí era una maravilla de mujer. Quien quiera saber más que investigue. En el foro está...

La cuestión es que tal "regalo" no fue otra cosa que un caramelo envenenado. ¡Si al menos hubiese sabido cuál fue la razón de que atrajera a aquella chica en tan corto espacio de tiempo! El caso es que me abandonó (ella no lo vería así). Tenía multitud de amigos y sufría el mal de tantas y tantas chicas de nuestro tiempo: no se centraba. No podía dar el paso adelante debido a las dudas con respecto a otros... mis rivales. Además había estado hacía poco con pareja y, bueno, me dijo que quería ser libre. Yo era tan sólo uno más.

Sigo...

El caso es que ahora sé que estoy preparado finalmente (lo sé, no lo voy a explicar porque desde luego que necesitaría libros enteros) para tener una relación seria. Estoy deseando formar una familia, tener hijos... bueno, esas cosas que muchas chicas que yo he conocido desechan y menosprecian. "Hombres que desean tener hijos, eso es una leyenda urbana", me las imagino pensándolo. Y las que no se lo creen, simplemente lo desdeñan debido a que sus intereses nucleares van tras del hedonismo y la falta de compromisos. Mujeres masculinizadas, sí, como se ha comentado tantas veces por aquí.

Este año pasado he estado pensando mucho y he seguido confirmando el hecho de que, si continúo como hasta ahora, seguiré sin comerme un rosco hasta el año 3.000, si llego.

¡Que mala es la crisis de los cuarenta, madre mía!

El caso es que me siento un chico joven. Me miro en el espejo y no veo canas ni arrugas. Mi mente, además, pese a haber evolucionado mucho, muchísimo, desde mi temprana veintena, sigue sintiéndose dinámica y con ganas de encontrarse desafíos. Prueba de ello es que cuando termine mi contrato este verano pienso emigrar a Londres a buscarme la vida, en caso de que no me propongan nada mejor aquí.

Y precisamente me iría de España por las mujeres. No hablaré de cómo son aquí las chicas y como no son en otras partes. Ya ha habido espacio en otros hilos. Pero es claro que en una gran ciudad hay mujeres disponibles. Eso no sucede aquí. Y si habéis visto las noticias de esta última semana sobre el barrio de Gamonal, comprobaréis que en mi ciudad la gente tiene los humos bastante disparados... como para estar poniéndose a jugar al adulterio. Además no me veo siendo un hijoputa rompeparejas.

Simplemente estoy tratando de buscar mi "lebensraum". Llamémosle "hueco" y así sonará menos nazi. Aquí no lo encuentro... y pasan los años.

Luego encuentro chicas más jovencitas en mi lugar de trabajo que pasan una a una por mi mesa como si fuera un maquiavélico juego en el que un dios vil y cruel me estuviera poniendo a prueba. Yo realmente tengo poco que hacer. Mis líneas de diálogo son escasas y no me puedo salir del guión, mucho menos teniendo en cuenta que mis compañeros de trabajo se escandalizarían si tratase de ligar con alguna de las clientas. Estoy atado de pies y manos.

Sólo quería exponeros mi situación una vez más para que podáis (más las chicas que los chicos, ya que estos últimos comparten muchos de mis quebraderos de cabeza) entender qué se siente al estar solo. Con un buen trabajo, sí, sin problemas económicos, sí, con aficiones variadas, sí, con amigos que merecen la pena, sí, pero sin una mano amiga en la espalda, una suave y aterciopelada voz femenina que alivie mis duros días, sin un tierno y frágil espirítu de quien aprender, a quien curar y ayudar, de una persona afín con quien sentirme uno más en el mundo. Ahora, más que nunca, quiero eso... ser uno más, no pido mucho.

Bueno, hoy era momento de cavilación y de seriedad. Ya habrá otros días para el jolgorio y el cachondeo. Si queréis contestar lo que os apetezca, en relación con lo que he comentado, con la edad, con la búsqueda prolongada de pareja, aquí tenéis un espacio.

Gracias por escuchar.

 
 


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