Yo detesto el whatsApp, pero por su función que se le da al trabajo. Que no puedo ignorarlos o fingir que no estoy enterada de ciertas dificultades con pacientes en el día de mi descanso.
Una ocasión recibí un castigo de mi jefe porque creyó que lo ignore cuando en realidad mi móvil se descargo. Ya ni siquiera es necesario ver las dichosas palomas azules para asegurar si lo viste.
Ahora, por el lado positivo puedes estar en contacto con amigos y familia que saben que no puedes responder al momento. Dejando hasta mensajes de voz o vídeos para tenerte al tanto. Sin necesidad de una respuesta inmediata.
Los obsesionados son los que le dan un uso incorrecto, esperando que respondas al minuto de haber enviado el mensaje o de lo contrario se imaginan cosas negativas como que los ignoras por estar con alguien más interesante.
Se debe dar un uso sano a este tipo de app. Ya que si sientes que te vigila tu ultima conexión (
como amigos que te dicen que te duermes tarde), lo mejor es cambiar la privacidad para que ciertos datos no estén a la vista.