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Hay profesiones muy delicadas a la hora de buscar pareja en personas que ejerzan esas profesiones. Las profesiones colegiadas, tales como Medicina, Psicología o Justicia, establecen un protocolo muy serio a la hora de tratar con usuarios. Ese protocolo prohíbe expresamente la relación amorosa entre la persona colegiada y su cliente, salvo que el profesional voluntariamente renuncie a que esa persona siga siendo cliente para pasar a ser pareja y ésta busque a otro profesional. Citemos ejemplos:
-Un hombre nunca puede ser pareja de una jueza o fiscal que lleve un caso en el que él esté involucrado, por motivos obvios de imparcialidad. La jurista está obligada a comunicar a los superiores si se le presenta un caso a juzgar en el que está involucrado una persona con quien ella tiene vínculos, con la consecutiva recusación y renuncia.
-Una doctora no puede tener relación con un paciente, pues el Colegio de Médicos, en ese caso, dudará de su imparcialidad como profesional. Una psicóloga tres cuartos de lo mismo.
En el resto de profesiones, un hombre puede ir con total libertad a pretender a una mujer, sin más límites que los que ella establezca. Pero en las profesiones "elitistas" y colegiadas, hay que guardar una distancia, porque hay diagnósticos y veredictos por medio que pueden influenciar para bien o para mal en la vida de un paciente o de alguien que sea parte de un juicio.
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