Es que no se trata de creer en una leyenda, lo interesante es entender por que existe.
Hace muchos años leí un largo ensayo acerca de la evolución humana y de sus desarrollo cultural a lo largo de su historia, y me dejo marcado para toda mi vida ya que la hipótesis del redactor, que defendió con gran cantidad de ejemplos, era que los seres humanos somos seres simbólicos, y a través de simbolismos construimos la realidad que vivimos. Años después leí Hogfather de Terry Prattchet, y su final me dejo aún más convencido:
La leyenda del hilo rojo no es real, como tampoco lo es la justicia, el dinero, el crédito, el amor, la piedad, el valor, la cobardía, o miles de cosas que todos los días los seres humanos asumimos como reales, pero que gracias a su existencia o mejor dicho a nuestra creación de ellos, es que existimos como seres humanos y por lo que hemos construido historia y civilizaciones.
Esta hermosa leyenda, oculta la esperanza de que todos tenemos un compañero y no estamos solos, que no importa las circunstancias ese compañero llegará; a muchos seres humanos esa simple esperanza les da motivos para seguir luchando, para creer, para cambiar, para buscar y para encontrar... construyen así y a partir de un hecho irreal, una realidad.
Y todos nosotros hacemos lo mismo todos los días, al usar un objeto como el dinero, el cual no tiene más valor que el asignado por que nosotros decidimos creer en el... y si no me creen solo vean lo que está pasando en la pandemia, los bancos centrales de cada continente están emitiendo inmensas cantidades de dinero, para sacar a los países de su propia incertidumbre, y no existe nada que sostenga su valor, solo la frágil esperanza de que eso contenga una crisis en todo el planeta... y saben que ¡Parece que lo están logrando!... ese es el poder de creer en el ratoncito Pérez, los reyes magos, o el hilo rojo...