|
Usuario Experto
Registrado el: 10-April-2007
Ubicación: Canarias
Mensajes: 14.072
Agradecimientos recibidos: 9917
|
Aunque en parte estoy de acuerdo en que no existe ningún tipo de hado que nos haga pasar por lo mismo para aprender algo, si qué creo que sí nos ocurre lo mismo muchas veces, es por un problema interior.
No es cuestión de machacarse y culparse, nada de eso, pero lo que es poco probable es tener tanta mala suerte para que solo aparezcan aprovechados o malas personas en nuestras vidas por amor al arte. Si aparecen de manera reiterada, es inevitable plantearse que tal vez, solo tal vez, algo estamos proyectando para que nos elijan como objetivo.
Una persona extremadamente confiada, o que perdona faltas de respeto continuamente.. alguien que trata de "comprar" a sus allegados con magnánimas muestras de compresión (perdonar infidelidades por excusas que no se sostienen, mirar a otro lado cuando nos hacen daño, excusar comportamientos por mera fe) o con regalos. Personas con baja autoestima y que no creen merecer más que migajas... Conformistas... Todos esos perfiles se ven expuestos a que malas personas les tomen por el pito del sereno.
Si yo fuera una persona aprovechada, de lógica trataría de rodearme de personas que pudieran pasar por alto las faltas, que me perdonaran, extremadamente inocentes incluso para que mis mentiras colaran mejor. No me acercaría a alguien que de entrada veo algo más "avispado", que me pone frenos o me reclama mi actitud de mierda.
Admiro a quien puede ver el mundo de color rosa, yo también lo veía así. Pero hay una diferencia abismal entre creer que el mundo es mayoritariamente bueno, a pecar de inocente y creer que solo nos va a tocar la parte buena. Me llevé muchos palos por confiar ciegamente.. de amigos, familia y parejas. No es que me haya vuelto robótica, pero cuando decidí establecer unos límites y pensar algo más en mi misma que en otros, las cosas cambiaron bastante. Sigo siendo confiada en gran medida, me considero buena, pero al haber priorizado en mi, no permito que los demás me hagan daño... Al menos no de manera tan continuada. Si te tienes a ti como prioridad, desde que otra persona no te tiene como tal, lo ves venir.
Puedes pensar que es un aprendizaje de vida designado por un ser superior, el karma, que tienes una puñetera Diana en la frente, o que algo pasa para que atraigas (y te atraigan) personas que buscan de ti algo de manera interesada. Sea como sea, la realidad es que si no cambias nada, tampoco vas a obtener resultados diferentes. Y repito, no hablo de volverse un egoísta o un seguidor del hijoputismo ... Pero mirar más por ti, por lo que quieres y lo que no. Y en cuanto algo se salga del raíl, dar un toque de atención, poner límites, plantarte y decir "no". Y esto también implica desprenderse de quién no quiere entender esto, el que a pesar de comunicar tus pensamientos y dolores, suda tres kilos y continua.
Tal vez recurrir a terapia, para entenderte mejor: lo que quieres, lo que no, porqué permites que esas personas se te suban a la chepa, y cómo no ves venir las traiciones en la mayoría de casos.
Sé que estoy escribiendo un tocho de cuidado, pero es que pasé por esto...
Cuando era una niña mi idea de la amistad era entregarlo todo... Prestaba mis juguetes, no decía nada si no me los devolvían por miedo a perder a ese "amigo". Le hacía los deberes a otra porque consideraba que era lo adecuado si la quería ayudar. No me daba cuenta que lo único que lograba era que pidieran más y más. Como es obvio, cuando ya no podía ayudarles, cuando ya mis juguetes dejaban de interesar, se alejaban. Yo me culpaba pensando que podría haber dado más. Esto se prolongó en la adolescencia, invitando a mis amigos a bebidas, a comer, y más tarde en mis relaciones cuando igual metía a un novio en mi casa sin pagar nada ... Porque, pobrecito, no trabajaba, y lo suyo en el amor es ayudarse. Cuando me tocaba a mí la ayuda, no había ni Dios. En mi caso concreto, he llegado a la conclusión que al crecer sin la aceptación de mi padre, la buscaba de otras maneras. Mi autoestima era una mierda y no sentía que tuviera otra cosa que ofrecer que no fuera algo material o ayudar con mis conocimientos.
Ahora me he dado cuenta de todo esto, y mis relaciones son más sanas. No he dejado de ayudar.. ahora mismo vivo en pareja y solo trabajo yo, pero veo que mi pareja a pesar de no tener curro, colabora, ayuda, se preocupa... Es diferente. No he dejado de ser entregada y tener detalles, pero cuido mucho de con quién lo hago. Y aunque aún se acercan personas dispuestas a aprovecharse de eso, he aprendido a reconocerlo en el 90% de los casos, y en cuanto ven que las cosas ahora las pido de manera equitativa, la moralla se marcha sola y sin hacer ruido. Sigo invitando a amigos y familia, porque eso forma parte de mi, pero no lo hago por comprar a nadie si no porque me apetece.. por tanto, si alguna vez sucede que uno se toma el brazo cuando ofrezco la mano, no me pesa, no siento traición, porque no espero tampoco nada a cambio (pero al mismo tiempo, repito, vigilo quién merece esas demostraciones de cariño).
En fin, que no es culpa tuya... Pero que algo debes aprender, seguro, y es a quererte a ti mismo para que permitas acercarse a quién también te va a querer realmente.
|