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Ella es bellísima, simpática, elegante y sofisticada. Conversa como si de un arte se tratara, camina como si sus pies se deslizaran por el suelo y tiene un físico increíble. El único defecto que le ves a esa belleza es la alianza en su dedo anular. Has tenido la fortuna de conocer a la mujer de tus sueños… junto con la desgracia de que esté casada. ¿Tienes alguna oportunidad para conquistarla?
A no desesperarse: tantea bien el terreno
Primero lo primero: ¿estás completamente seguro de que ella está casada? No vaya a ser que te estés desesperando antes de tiempo. Más de una mujer sale con una alianza en su dedo para indicar que no está buscando hombres en ese momento. Tal vez ella simplemente quiera divertirse con sus amigas esa noche sin que nadie la moleste. Tal vez haya estado casada, pero se haya separado y lleve el anillo por costumbre o porque no puede hacerse del todo a la idea de estar ahí afuera una vez más. Habla con ella sin insinuarte ni intentar ligar, simplemente sácale conversación sobre cualquier tema inocente y estate atento a si menciona a su marido y cuánto y cómo habla de éste. Si tienen conocidos en común, también puedes hacer tus averiguaciones por ese lado. Con suerte, todo habrá sido una falsa alarma.
¿Cómo es su matrimonio?
Finalmente has confirmado que su marido existe. Pues bien, ¿cómo se lleva con él? Al hablar de su media naranja, ¿se deshace en elogios o bien lo critica por delante y por detrás? Una mujer casada puede ser conquistada, una mujer felizmente casada probablemente no.
Si hace algún comentario tal como que están juntos desde hace muchos años por costumbre, por los hijos, por problemas económicos o porque jamás se atrevió a dejarlo, es posible que esté esperando involucrarse en una aventura. Y, con discreción, allí entras tú en el juego.
Tu movida
Si ella ha dejado deslizar que no se encuentra del todo a gusto con su matrimonio, y tienes ganas de iniciar con ella un romance, avanza: probablemente la culpa no la dejaría ser a ella la que dé el primer paso. Sé sutil, pero directo: propón encontrarse en la semana a tomar un café. Si ella accede, la próxima vez que la veas ya puedes llegar más lejos y sugerirle una escapada a algún sitio. En general, si una mujer quiere ser infiel a su marido, no se anda con vueltas ni con remilgos.
Por el contrario, si ella te rechaza ofendida, lo mejor que puedes hacer es disculparte y tomar distancia, esperando que tal vez en algún momento ella sea la que acuda a ti. No la fuerces si no está preparada para involucrarse contigo, pues la pondrás a la defensiva.
Considera las consecuencias
Antes de liarte con una casada, es bueno ser adultos y considerar qué estás arriesgando: no solamente tu propia integridad física (si el marido se llega a enterar), sino que también te estarás involucrando en una relación de por sí complicada y difícil de llevar. ¿Es amor lo que sientes por esta persona? En ese caso, puedes intentar tantear si ella siente lo mismo por ti, sin presionarla, aún sabiendo que es poco probable que la historia tenga un final feliz.
¿Simplemente quieres pasarlo bien una noche? Piensa en que tal vez muchas personas inocentes salgan lastimadas por tu capricho: si hay niños involucrados, puedes estar destrozando a una familia. En cualquier caso, piénsatelo bien: posiblemente no tengas que dar muchas vueltas antes de encontrar una chica tanto o más atractiva, pero sin ataduras y lista para conocerte.
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