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Sí, conozco un caso. Un amigo mío. Cada fin de semana, se cogía el autobús, y se iba de Madrid a Zaragoza. Y así estuvo un par de años más o menos. Pero mantuvo esa constancia durante tanto tiempo porque, en primer lugar, tenían muy claro sus sentimientos, y a medio-largo plazo tenían un objetivo en común: vivir juntos y casarse. Ya viven juntos y están casados.
Y ahora doy mi visión del tema.
Creo que la clave está en lo siguiente. Cuando te puedes ver frecuentemente con tu pareja, no te planteas fijar previamente una fecha tope para ir a vivir juntos o por lo menos vivir cerca, porque de hecho ya te estás viendo frecuentemente sin problemas; es decir, las necesidades de cercanía imprescindibles en una pareja ya están cubiertas de primeras en una relación a corta distancia.
Sin embargo, en una relación a distancia, en la que los encuentros son costosos en tiempo y dinero, hay que fijar una fecha cuanto antes, porque lo que se quiere es una relación; es decir, uno de los puntos claves en una relación es la unión. La cercanía. El tú a tú. No es hablarse en la distancia. Es compartir y vivir la vida juntos. Cosa, que en una relación a corta distancia, ya está cubierta desde el principio en gran medida. Y una relación a distancia no es para eternizarse.
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