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Hola, mi nombre es Mariana y tengo muchas dudas acerca de un chico que me gusta mucho.
Estudiamos juntos en un conservatorio de música y nos vemos dos veces por semana: una para la clase que tenemos juntos (hacemos música de cámara, o sea un dúo) y otra para ensayar lo que vamos a tocar en clase.
Al principio me parecía un poco engreído pero luego se fue transformando en una persona amable. Por lo que he podido ver, es muy observador y respetuoso.
En los ensayos me cuenta cosas sobre él que yo no le pregunto, como por ejemplo:
- de una novia que tuvo y que luego de romper con ella estuvo 1 año con depresión.
- una vez me dijo que a pesar de que lo viera tocando obras modernas él era todo un romántico
La semana pasada me dijo que había engordado 20 kilos (estaba pesando 54 kg) y ahora estaba haciendo mucho ejercicio. En ese momento yo aproveché a comentarle que me había podido poner unos pantalones que no me entraban hace casi 2 años y él me dijo que yo estaba muy bien así.
Hace 3 semanas tuvimos que tocar en un concierto de música de cámara en el cual él se encontraba fatal porque le dolía mucho la cabeza (él toca el clarinete y el soplar le producía más dolor de cabeza; yo toco el piano). Antes del concierto, cuando entré al conservatorio a buscarlo, lo encontré sentado en un banco de la puerta y me estaba mirando de arriba a abajo (soy consciente que me había arreglado más de lo normal dada la ocasión, hasta me había planchado el pelo y puesto un perfume nuevo). En ese momento me comenta lo del dolor de cabeza. Fuimos juntos hasta el escenario para probar por última vez lo que íbamos a tocar. Yo le dije que si no se sentía bien que no tocábamos pero, a pesar de que insistí, él no quiso. Al final no tocamos toda la obra entera y fuimos lo primeros (teníamos que ser los 5tos). Al salir del escenario (y luego de pasar la puerta que tiene un biombo) me puso la mano en el hombre y me sonrió. Lo que pasó a continuación es lo que me deja las mayores dudas. No pasó ni 1 minuto (él me pidió que le sujetara la tapa del maletín en el que guarda el clarinete) cuando me agarró de la mano sonriendo y me acarició la mejilla con la otra mano. Esa caricia, que habrá durado 2 segundos, fue con una suavidad que parecía que estaba tratando de sentir la suavidad de mi piel. En ese momento no me percaté si había más gente en el lugar o no, pero yo también le sonreí. Nuestras miradas quedaron unidas unos segundo y luego salimos de ese lugar. Puede que todo eso (agarrada de mano, caricia en la mejilla, miradas y sonrisas) hayan durado segundos, pero parecía mucho más tiempo. Lo acompañé hasta la puerta del conservatorio, acordamos un nuevo día de ensayo y nos despedimos.
Desde ese momento empecé a confundirme con sus comportamientos, sus miradas, su sinceridad y confesiones. Cada vez hablamos más y tenemos gustos en común (música, el que ninguno de los dos bebemos alcohol...).
Él me dijo que el año que viene quiere seguir tocando conmigo, pese a que no va a tener que cursar esa asignatura. Yo le dije que sí.
El miércoles pasado, en la clase de música de cámara, nos fue tan bien que la profesora nos felicitó y en especial a mí. Me dijo que era un lujo tocar con personas como yo y él asintió. Dijo que le gustaba mucho tocar conmigo. Ese mismo día se vino con una camiseta de la selección Argentina (yo soy argentina y él español) y antes de entrar a clase otros compañeros dijeron que se había puesto esa camiseta por algo, como que era por impresionarme; él dijo que fue lo primero que agarró del cajón. Yo fui graciosa para cambiar la dirección del tema. Le dije que no estaba actualizado, porque era de un jugador que ya no ocupa el puesto que decía la camiseta.
Todas las semanas cuando tenemos que ensayar, yo lo tengo que ir a buscar al conservatorio para luego ir a mi piso.Ya han pasado más de 6 mese y todavía pareciera que no se aprendió el camino. La última vez que lo fui a buscar lo encontré hablando con una chica (él salía de otra asignatura) y se estaban haciendo cosquillas y como persiguiéndose. Cuando él me vió, inmediatamente dejó de hacer eso y me evitaba la mirada. Yo, como lo ví en esa situación, no lo saludé como de costumbre (con 2 besos), sino que dije "hola". Reconozco que sentí un poco de celos, lo cuales no los tendría que tener porque entre nosotros no hay nada, pero no lo pude evitar. No sé si se habrán notado, pero traté de ser lo más amable posible. Nos quedamos como 10 segundos sin hablar (los tres) y luego él dijo que se tenía que ir porque tenía que ensayar conmigo. Nos fuimos y cambió la forma de comportarse. Empezó a reírse, estaba sonriente y hasta trataba de imitar la forma de hablar de los argentinos (pese a que yo hablo "del tú" en España).
Ya no sé qué pensar, no sé si le gusto, no lo sé. Hoy le mandé un mensaje de texto para saber cuándo ensayábamos y todavía no me contestó.
Necesito que alguien me diga que hacer. Yo soy una persona muy tímida que nunca a tenido novio, nunca le han dado un beso ni nada de nada. Toda mi adolescencia fuí discriminada por tener nariz u poco grande (que en España nadie lo nota, según dicen) y eso me ha traído muy poca seguridad de mí misma. Ahora estoy tratando de verme distinta y arreglarme para que Ismael (así es como se llama el chico) se fije en mí, pero siempre tengo dudas si me veré bien o no.
Me olvidé de decirles que ambos tenemos 26 años (yo tengo 10 mese más que él).
Estoy constantemente pensando en él e imaginándome como sería nuestro primer beso. Sé que me estoy enamorando y no sé cómo actuar.
Un saludo a todos, muchas gracias y perdón por lo extenso del mensaje.
Mariana
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