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Dicen que lo que atrae a un hombre, y con esto no pretendo generalizar, es aquello que no puede conseguir. Yo soy, precisamente, una persona que si siente algo por alguien, me cuesta ir en dirección contraria para conquistar o mantener el interés perpetuo del otro. Nunca he entendido ese juego de fingir desinterés para conquistar, aunque entiendo que hay momentos en los que hay que saber cuándo parar.
Una persona empezó a molestarme por unas opiniones que di. A lo largo del tiempo, uno ha ido provocando al otro en las redes sociales hasta el punto de volverse una situación enfermiza. Llegué a sentirme acosada por sus continuas manifestaciones de desprecio, pero al final entendí que yo tampoco me quedaba atrás porque siempre se la devolvía y él volvía a seguirme el juego entrando al trapo.
La última vez tuvimos una confrontación muy fuerte y me puse bastante seria. Dejé un escrito plasmado donde detallaba todo lo que me había ido haciendo durante varios meses. A raíz de ahí, paró definitivamente. Estuvo a punto de caer cuando entré a su perfil y puse "Olvidé mi contraseña", provocando que le llegara un aviso al móvil dándole una nueva. Él dijo en su red social que le estaban intentando hackear y sabía seguro quién era, mientras ponía un "jejeje".
Le hablé por una aplicación de mensajería instantánea del móvil y me bloqueó sin mediar palabra el mismo día. También he cometido el error de mandarle algunas cosas molestas para llamar su atención, pero ya no dice nada.
Él me atrae y quiero arreglar las cosas con él, pero siento que lo he acosado estos últimos días y cualquier cosa que haga me llevará al bloqueo instantáneo. He oído hablar del Contacto Cero, pero él nunca ha sido mi pareja y no tiene sentido que desaparecer (como hice las primeras veces) lo atraiga de nuevo. Lo más probable es que la distancia se haga más profunda debido al olvido.
¿Cómo puedo conseguir, mediante la psicología masculina, que sea él quien me busque? Primero, sé que tengo que dejar de ir detrás de él como una loca. Pero, ¿y luego?
Antes de nada, aclarar que me dejo un montón de detalles y que no lo tengo idealizado. Sé cómo es físicamente, dónde trabaja, dónde vive y casi todos sus detalles personales. En ese sentido, no hablamos de un fantasma de la red ni nada por el estilo. Él de mí sabe menos, pero sabe lo suficiente.
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