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Antiguo 09-Apr-2009  
Usuario Experto
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Registrado el: 05-January-2009
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Es como un pasatiempo. Los ladrones de novias son como aquellos tíos que se paran en el metro justo delante del asiento ocupado por el pasajero que mira constantemente el reloj, y que aferra su equipaje disponiéndose a bajar en la próxima estación. El otro acecha, preparado para usurparle el asiento a la viejita que se acerca por el pasillo. Listos para arremeter ante la menor distracción, estos granujas se disponen a abalanzarse sobre tu chica y no hay nada ni nadie que pueda interponerse en su camino. ¿O sí?

Hace poco hablé con un amigo mío que es un autodenominado “roba-novias”. Intenté desentramar los secretos detrás de su conducta y hoy quiero compartirlos con los lectores. Esto es lo que me contó.

¿Por qué lo hacen?
La principal razón para intentar robarle la novia a otro parece ser la chica en sí, ¿verdad? Su largo cabello, su sonrisa, su cuerpo escultural… ¡Error! A los ladrones de novias lo que los motiva es el desafío que implica que una chica, cualquiera, esté “ocupada”. Así, la principal razón que tienen para arrebatarte a tu novia es, precisamente, que ella está contigo. ¿Qué hay detrás de este comportamiento? Algo de celos, y un deseo de competir y demostrar que ellos son los mejores. Es más, suele suceder que pierden el interés por la chica poco tiempo después de que la han conquistado, para salir en busca de otra novia ajena.

El método del roba-novias
¿Cómo actúa un ladrón de novias? Es necesario que conozcas sus pasos para poder reconocer cuándo un tío está tras tu chica, y así poder actuar en consecuencia. Para empezar, se trata por lo general de seductores empedernidos, de esos que coquetean con las mujeres sin llegar a ser obvios ni ponerlas incómodas. Al contrario. Suelen elogiar precisamente los puntos débiles de cada chica: a una no demasiado agraciada le elogian los ojos, a una bonita, pero tonta, le dicen que la encuentran una persona interesante. Se hacen los amigos, tanto tuyos como de ella, y buscan ocupar el rol de confidentes, para así conocer el punto débil del pobre idiota (o sea, el novio).

Una vez que consiguen la confianza de la chica -y también la tuya, si no estás atento- buscan sutilmente pasar momentos a solas con ella: por ejemplo, organizan una cena el mismo día en que saben que tú tienes un examen. Buscan así que tú le digas a tu novia algo como “no te preocupes, ve tú y diviértete”. ¡Grave error! Se la estás entregando servida en bandeja.

El roba-novias no avanza de inmediato, porque sabe que en un caso así, muchas chicas honestas (como la tuya, así lo espero) saldrían huyendo despavoridas. No… el roba-novias es un predador, acecha mucho tiempo, espera que su presa esté cansada o herida para entonces atacarla despiadadamente. Por ello, la situación ideal es si tú y tu chica han reñido. Él irá a “consolarla”, se mostrará comprensivo y demostrará tener todo lo que tú no tienes… y de ahí falta tan sólo la decisión de tu chica para arrojarse a sus brazos.

¿Cómo proteger a tu chica de un arrebatador de novias?
Seguramente, después de haber leído hasta aquí estarás sospechando de todos los amigos varones de tu chica y estás considerando prohibirle volver a verlos, ¿verdad? ¡Tremendo error! No hay nada que espante más a una mujer que los celos desmedidos. Lo más probable es que nunca pase nada con ninguno de sus amigos… si tú no la empujas a ello con tu desconfianza. Al contrario, demuéstrale que confías plenamente en ella.

El mejor consejo para no perder a tu novia por otro, después de todo, es ser tú mismo un buen novio. Si la relación que mantienen es fluida, si se divierten juntos, si eres atento y cariñoso con ella y si tienen mutuo permiso para hablar de las cosas importantes, es muy improbable que ella busque un confidente afuera del vínculo. Una novia feliz no es presa fácil de un roba-novias. Una novia descuidada y triste, por el contrario, es una víctima segura.
 
 


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