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No sé vivir sin ti.
Lo he intentado... llevo cada minuto de los últimos 7 meses intentando superarlo. Y no puedo.Me rindo.
Me alegro de que todo te vaya bien. Te veo bien. Me alegro de que hayas encontrado trabajo de lo tuyo. Hasta me alegro de que tengas novia (me pareció muy buena chica), aunque no me emocione que empezaras con ella sólo 3 días después de dejarme. (sí, un poco de rabia todavía queda...)
Me alegro de que seas feliz. ¿Ves? Estuve 2 años y medio intentado hacerte feliz y resultó que la forma más sencilla de hacerlo era desaparecer de tu vida. Así de simple.
¿Te cuento una cosa? Anoche estabas guapísimo. Casi podía notar el tacto de tu piel bajo mis dedos. Me imaginé recorriendo la cicatriz de tu nariz con los labios otra vez, besando cada uno de tus lunares, como hice mil veces. Aspirando tu olor... qué bien olías. Y que suave eras.
Recuerdo que alguna de aquellas veces que me dedicaba a contemplar tu cuerpo desnudo en silencio, después de hacer el amor, me preguntabas qué pensaba: pensaba en lo maravilloso que sería envejecer a tu lado, entre tus brazos, entre tus besos. Y te lo dije. Pero también intentaba memorizar cada detalle de tu cuerpo y de tu rostro, por si no había un mañana, para poder hacer lo que estoy haciendo ahora: recordar. No decía en broma que deseaba que el tiempo se detuviera... ójala lo hubiera hecho... una eternidad perdida en tu mirada es la mejor eternidad que se me ocurre.
También el último beso fue eterno por ese motivo... ya sabía que no iba a haber un mañana y sin embargo fue tan dulce como todos los demás...
Recuerdo cada uno de los besos que me diste. Los tengo guardados en el corazón, y ahi estarán toda la vida. Sigo teniendo millones de besos que llevan tu nombre. Nadie me besará nunca como tú. Nadie me querrá nunca como lo hiciste tú, a pesar de todo.
Recuerdo cada uno de los mil motes que me pusiste: miss patatiya, pekeñota, pichón, tomatillo, empanadilla... que tonto, ejjeje
Recuerdo cada una de tus sonrisas. Siempre quise ser la razón de tus sonrisas. Y tú lo eras, sin duda, de las mías. Y nunca fuiste la razón de mis lágrimas, como tú pensabas. Para las lágrimas tenia otras razones, como bien sabes. Y las sigo teniendo, pero ahora también lloro tu ausencia.
Te hecho tanto de menos... nunca imaginé que doliese tanto. Nunca creí que se podía llorar tanto.
Nunca lo superaré, por una sencilla razón: soy testaruda. Mucho. Sigo firmemente convencida de que eres el hombre de mi vida, mi media naranja, mi alma gemela. Solo que tú no te has dado cuenta. No importa. En la próxima vida será.
¿Recuerdas aquel sueño que te conté, el de la ventana y las cortinas blancas? He vuelto a tenerlo y volvías a preguntarme lo mismo... y yo contestaba igual: tengo todo lo que deseo; he tenido la suerte de amarte, aunque ya no pueda hacerlo más.¿Recuerdas aquella historia de nuestras almas que te escribí? Pues aún quedan páginas por escribirse en el futuro.
Mientras tanto, cuidate. Sé feliz. Quiérela mucho y dejate querer. Ten una vida plena, feliz, crea una bonita familia... ama mucho a tus futuros hijos.
Y si alguna vez te acuerdas de mí, espero que me recuerdes al menos con cariño, que recuerdes las mil veces que reimos hasta llorar, que recuerdes las mariposas en el estómago... Que olvides las lágrimas, los gritos, la enfermedad, el hospital, mi frustración y mi depresión. Que sepas que te dí todo cuanto tenía, y lo haría otra vez y mil sin pensarlo. Que sepas que gracias a ti comprendí que el amor SÍ existia, que la felicidad también existe. Que sepas que daría sin dudar mi vida por tí.
Siempre te llevaré en el alma, jamás te borraré. No quiero hacerlo.
Te deseo toda la felicidad que soñé compartir a tu lado. Te deseo lo mejor, porque eres el mejor hombre del mundo. Te amo.
Y como para confirmarlo, acaban de aparecer dos preciosos arcoiris en el cielo... Te quiero. Más que a nada en el mundo.
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