Empezó aburrido y rutinario... nada nuevo... misma gente... ni mal ni bien pero sin realmente nada interesante. Aburrido...
A medida que siguió adelante empezó a tornarse un poco más divertido. Me ilusioné, viví unos meses interesantes y después me llevé una leve hostia a pesar de que se veía venir que aquello no iba a ninguna parte. Digamos que aprendí a que es mejor no remover el pasado y que mejor dejarlo como está.
A partir del verano, mi mundo cambió totalmente. Conocí unas personas maravillosas, fui dejando mi anterior "vida aburrida" que ya era un poco insostenible. Y dije... que coño, me apetece un cambio de aires. Cerrar y abrir puertas y que sea lo que Dios quiera. Disfruté como nunca del verano, me lo pasé estupéndamente y no me arrepiento de la decisión que tomé.
La vuelta a la rutina universitaria me deprimió un poco ya que he comenzado a no divertirme tanto como en los primeros años de desfase y desenfreno. Pero no fue del todo mal. Aprendí a vivir en un piso y a valerme por mi mismo, lo cual es muy pero que muy importante y valoro muchísimo. Y ahora de vuelta en casa por navidad, vuelvo a estar con esta gente extraordinaria que tanto echaba de menos cuando me tuve que largar a la uni.
Así que digamos, que mi vida ha cambiado a mejor este año.
Los problemas de salud que acarreaba desde hace 2 años, parece que se han quedado en nada, por lo cual dejarán de tratarme como a un ratón de laboratorio y me dijeron que no había nada más que mirar y que estaba como una rosa.
Y en cuanto al amor, estoy viviendo una etapa de no quiero saber nada, ni lo busco ni me interesa. Pero de buen rollo, sin despechos ni nada, simplemente ahora mismo estoy bien como estoy. Así que ya que mi elección por el momento es estar solo, tampoco me puedo quejar.
Un gran año sí señor...